Categoría: Consumo

🐧🌍Comunes digitales y soberanía tecnológica: 📡las alternativas que ya funcionan📥💡

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Mientras el debate público sobre tecnología oscila entre el tecno-optimismo de Silicon Valley y el pesimismo ludita, hay una realidad que pasa desapercibida: existen infraestructuras tecnológicas construidas y gobernadas por comunidades, sin ánimo de lucro, que funcionan a escala planetaria y que, en muchos casos, superan en calidad y fiabilidad a sus equivalentes corporativos. No son experimentos marginales. Son los cimientos invisibles sobre los que se sostiene buena parte de la economía digital mundial.

Vintage typewriter alphabet Letter E 18796696 PNGste artículo examina cinco de esas experiencias —Linux, Wikipedia, guifi.net, Decidim y Som Energia— no como curiosidades, sino como pruebas empíricas de que otro modelo de desarrollo tecnológico es posible, viable y escalable. Y argumenta que, si queremos que esa posibilidad se convierta en transformación social, la clave está en la educación.

El oligopolio invisible 

Para entender por qué importan los comunes digitales, conviene primero dimensionar el problema que resuelven.

Cinco empresas —Alphabet (Google), Amazon, Apple, Meta y Microsoft— acumulan una capitalización bursátil combinada que supera los 12 billones de dólares (datos de 2024). Controlan las búsquedas en internet (Google: 91 % de cuota global), las redes sociales (Meta: 3.000 millones de usuarios activos mensuales solo en Facebook), el comercio electrónico (Amazon: 37 % de las ventas online en EE. UU.), los sistemas operativos de los teléfonos móviles (Android de Google + iOS de Apple: 99 % del mercado) y la infraestructura de computación en la nube (AWS de Amazon + Azure de Microsoft + Google Cloud: 66 % del mercado).

Esta concentración no es solo un problema económico. Es un problema político. Quien controla la infraestructura digital controla los flujos de información, los algoritmos que determinan qué vemos y qué no, los datos que generamos con cada clic y, en última instancia, las condiciones materiales de la participación democrática. Como señaló la politóloga Shoshana Zuboff en La era del capitalismo de la vigilancia, no somos los clientes de estas plataformas: somos la materia prima.

La pregunta no es si la tecnología transforma la sociedad —eso ya está ocurriendo—, sino quién la gobierna y en beneficio de quién.

Qué son los comunes digitales (y por qué importan)

El concepto de comunes —o commons en inglés— tiene una larga historia. Se refiere a recursos compartidos que una comunidad gestiona colectivamente, sin que sean propiedad privada de nadie ni estén controlados por el Estado. Los pastos comunales medievales, los sistemas de riego gestionados (la vega de Granada y sus sistema de riego, la huerta valenciana) por agricultores o los bancos de pesca regulados por comunidades costeras son ejemplos clásicos.

La economista Elinor Ostrom, primera mujer en recibir el Nobel de Economía (2009), demostró que las comunidades pueden gestionar recursos compartidos de forma sostenible y eficiente, sin necesidad de privatización ni de intervención estatal, siempre que se cumplan ciertos principios de diseño:

  • límites claros,
  • reglas adaptadas al contexto local,
  • participación de los usuarios en la toma de decisiones,
  • mecanismos de resolución de conflictos y
  • capacidad de autoorganización.

Los comunes digitales trasladan esta lógica al ámbito tecnológico. Son software, conocimiento, infraestructuras o plataformas creados y mantenidos colectivamente, con licencias que garantizan su acceso libre y su gobernanza comunitaria. A diferencia de los recursos naturales, los bienes digitales tienen una propiedad económica particular: son no rivales —el hecho de que yo use un programa de software libre no impide que tú lo uses— y su coste de reproducción es prácticamente cero. Esto los convierte en candidatos ideales para la gestión comunal.

El término soberanía tecnológica complementa esta idea. Se refiere a la capacidad de una comunidad —ya sea un barrio, una ciudad, un país o una red global de personas— para controlar las tecnologías de las que depende: entender cómo funcionan, modificarlas según sus necesidades, no depender de una corporación para acceder a ellas y participar en las decisiones sobre su desarrollo. No se trata de autarquía ni de reinventar la rueda, sino de que la dependencia tecnológica no se convierta en subordinación política. A continuación detallamos cinco comunes que funcionan.

1. Linux: el sistema operativo que sostiene internet 

Tux

Linux es un sistema operativo de código abierto —esto es, un programa cuyo código fuente es público y cualquier persona puede leer, modificar y redistribuir— creado en 1991 por Linus Torvalds, entonces un estudiante finlandés de 21 años. Lo que comenzó como un proyecto personal se convirtió en uno de los mayores esfuerzos colaborativos de la historia de la humanidad.

Los números son difíciles de asimilar. Más de 20.000 personas de 1.700 empresas distintas han contribuido al núcleo de Linux (kernel). El resultado es un sistema que, sin pertenecer a ninguna corporación, domina la infraestructura tecnológica global:

  • El 96 % de los servidores web del millón de sitios más visitados del mundo funcionan con Linux.
  • El 85 % de los teléfonos inteligentes usan Android, que está construido sobre Linux.
  • El 100 % de los 500 supercomputadores más potentes del mundo ejecutan Linux.
  • La Estación Espacial Internacional funciona con Linux. Los coches Tesla funcionan con Linux. La infraestructura de Amazon, Google, Facebook y Netflix funciona con Linux.

Dicho de otro modo: el software más importante del planeta no es propiedad de nadie. Es un bien común. Y no solo funciona, sino que es técnicamente superior a sus alternativas privativas en fiabilidad, seguridad y rendimiento para la inmensa mayoría de usos profesionales.

¿Cómo es posible? Porque la producción colaborativa entre iguales —lo que el profesor de Harvard Yochai Benkler denominó producción entre pares basada en el procomún (commons based peer production)— genera incentivos que el mercado no puede replicar: revisión constante del código por miles de ojos expertos, ausencia de obsolescencia programada, adaptabilidad a necesidades locales y una velocidad de innovación que ninguna empresa individual puede igualar.

GNU – Linux lleva 33 años demostrando que la cooperación a gran escala, sin jefes ni accionistas, produce resultados que superan al modelo corporativo.

2. Wikipedia: el conocimiento como bien común 

Wikipedia es la enciclopedia más grande jamás creada. Contiene más de 60 millones de artículos en más de 300 idiomas, escritos y editados por más de 300.000 personas voluntarias. Opera con un presupuesto anual de unos 150 millones de dólares —financiado íntegramente por donaciones— y un equipo técnico de apenas unos cientos de personas. Para ponerlo en perspectiva: la Enciclopedia Británica, con sus 4.000 articulistas profesionales y tres siglos de historia, publicó 120.000 artículos en su última edición impresa. Wikipedia tiene 500 veces más contenido.

Pero lo verdaderamente notable no es el volumen, sino la gobernanza. Wikipedia funciona con un sistema de autoorganización comunitaria que encaja punto por punto con los principios de Ostrom:

  • normas claras sobre qué constituye una fuente fiable,
  • mecanismos de resolución de disputas entre editores,
  • procesos democráticos para elegir administradores,
  • transparencia total (cada edición queda registrada y es reversible) y
  • sanciones graduales para quienes violan las normas.

¿Es perfecta? No. Tiene sesgos de género (solo el 15–20 % de editores activos son mujeres), sesgos lingüísticos (la Wikipedia en inglés es mucho más completa que la de lenguas minoritarias) y es vulnerable al vandalismo. Pero estas son limitaciones conocidas, documentadas por la propia comunidad, y objeto de esfuerzos activos de corrección. Lo relevante es que, con todos sus defectos, Wikipedia lleva 25 años demostrando que una comunidad global de voluntarios puede producir y mantener un recurso de conocimiento de referencia mundial, sin publicidad, sin muros de pago y sin control corporativo.

3. guifi.net: internet como infraestructura comunitaria 

Aquí la cosa se pone tangible. Porque si Linux y Wikipedia demuestran que el software y el conocimiento pueden ser comunes, guifi.net demuestra que la infraestructura física también puede serlo.

guifi.net es una red de telecomunicaciones comunitaria nacida en 2004 en Osona (Cataluña), en una zona rural donde las operadoras comerciales no ofrecían servicio de banda ancha porque no les resultaba rentable. La respuesta de la comunidad fue: «Si no nos dan internet, lo construimos nosotros».

Guifi.netHoy, guifi.net cuenta con más de 40.000 nodos operativos y más de 40.000 kilómetros de fibra óptica desplegada. Es la red comunitaria de telecomunicaciones más grande del mundo. Ofrece conectividad a hogares, empresas y administraciones públicas, y opera bajo el principio de procomún de red: la infraestructura es de titularidad colectiva, y cualquier persona u organización puede conectarse, usarla y ampliarla siempre que respete unas reglas básicas de interconexión abierta.

El modelo económico es ingenioso. guifi.net no es una empresa ni una ONG, sino una fundación que gestiona un bien común. Los operadores locales (pequeñas empresas, cooperativas, asociaciones) pueden ofrecer servicios comerciales sobre la infraestructura compartida, pero la red en sí no es propiedad de nadie. Es como una carretera pública sobre la que circulan distintos transportistas.

Lo que guifi.net demuestra es crucial: no solo el software inmaterial puede ser un común, sino también el hardware, los cables, las antenas, la infraestructura pesada. Y cuando una comunidad controla su propia conectividad, deja de depender de las decisiones de una corporación sobre dónde invertir y dónde no, qué velocidad ofrecer, a qué precio y con qué condiciones.

Nodos en el mundo guifi.net

Zone name Operatiu Planned Building Testing Inactive Total
Africa 8 62 1 4 1 78
America 20 215 5 13 1 258
Asia 11 22 2 0 0 35
Australia 0 1 0 0 0 1
Europe 37.590 22.140 469 659 8.161 69.627
Ukraine-test 0 1 0 0 0 1
37.629 22.441 477 676 8.163 70.000

4. Decidim: democracia participativa con código abierto 

Decidim (del catalán, “decidimos”) es una plataforma digital de participación democrática de código abierto, nacida en el Ayuntamiento de Barcelona en 2016. Permite a cualquier institución u organización crear procesos participativos: presupuestos participativos, consultas ciudadanas, debates públicos, recogida de propuestas, asambleas digitales y procesos de rendición de cuentas.

Lo que distingue a Decidim de otras plataformas de participación es su arquitectura política. No es solo una herramienta técnica: es un proyecto explícitamente comprometido con la democracia radical. Su código es libre (cualquiera puede auditarlo, modificarlo y usarlo), su gobernanza es comunitaria (las decisiones sobre el desarrollo del software se toman en asambleas abiertas llamadas Metadecidim) y su diseño incorpora deliberadamente salvaguardas contra la concentración de poder: transparencia, trazabilidad de todas las decisiones y resistencia a la manipulación.

Hoy, más de 400 instituciones en todo el mundo usan Decidim: desde el Ayuntamiento de Barcelona y el de Helsinki hasta la Comisión Europea, gobiernos regionales, universidades, cooperativas y movimientos sociales. En Barcelona, más de 70.000 personas han participado en procesos a través de la plataforma.

Decidim encarna un principio que el filósofo francés Bernard Stiegler llamó el carácter farmacológico de la tecnología —del griego phármakon, que significa simultáneamente remedio y veneno—:

la misma tecnología digital que permite la vigilancia masiva y la manipulación algorítmica puede, si se diseña y gobierna de otro modo, convertirse en herramienta de profundización democrática. La tecnología no es buena ni mala por naturaleza; lo que importa es quién la diseña, para qué y bajo qué reglas. 

5. Som Energia: energía renovable y cooperativa 

Som Energia (“Somos energía” en catalán) es una cooperativa de energía verde sin ánimo de lucro, fundada en 2010 en Girona. Sus más de 80.000 socias y socios —que son a la vez propietarios y usuarios— producen y comercializan electricidad 100 % renovable.

El modelo es sencillo y poderoso: cada socia aporta una cuota de capital (100 euros, recuperables si se da de baja), paga la electricidad que consume y participa en la gobernanza de la cooperativa según el principio de «una persona, un voto», independientemente del capital aportado. Los beneficios se reinvierten en nuevas instalaciones renovables: placas solares, parques eólicos, plantas de biogás.

Som Energia no es un caso aislado. Forma parte de un movimiento europeo de comunidades energéticas que está reconfigurando el sector eléctrico desde abajo. La Directiva Europea de Energías Renovables (2018/2001) reconoce explícitamente el derecho de la ciudadanía a producir, consumir, almacenar y vender su propia energía renovable. En Alemania, las cooperativas energéticas representan casi el 40 % de la capacidad renovable instalada. En Dinamarca, cooperativas ciudadanas fueron las pioneras de la energía eólica en los años 80.

Lo que Som Energia demuestra es que el modelo cooperativo funciona incluso en sectores intensivos en capital como la energía. Y que la transición energética no tiene por qué significar simplemente sustituir a Repsol por Tesla: puede significar que la energía sea un bien común, gestionado democráticamente por quienes la consumen.

El patrón: por qué funcionan 

Estos cinco casos son muy diferentes entre sí: software, conocimiento, telecomunicaciones, democracia digital, energía. Pero comparten una estructura común que explica su éxito:

1. Gobernanza comunitaria con reglas claras. Todos aplican, de forma más o menos explícita, los principios de Ostrom: normas de acceso y uso definidas colectivamente, mecanismos de resolución de conflictos, capacidad de los usuarios para participar en las decisiones y sanciones para quienes incumplen. 

2. Código abierto o infraestructura abierta. La transparencia técnica es condición necesaria para la soberanía tecnológica. Si no puedes ver cómo funciona un sistema, no puedes gobernarlo. Linux, Wikipedia, Decidim y guifi.net son radicalmente transparentes. Som Energia lo es en su gobernanza económica.

3. Federación, no centralización. Ninguno de estos proyectos funciona con una estructura jerárquica centralizada. Linux se desarrolla de forma distribuida entre miles de colaboradores. Wikipedia tiene ediciones independientes por idioma. guifi.net es una red de redes locales. Decidim se despliega como instancias autónomas. Som Energia es una cooperativa con grupos locales. Esta estructura federada es lo que les da resiliencia: no tienen un punto único de fallo.

4. Motivación no exclusivamente económica. Las personas que contribuyen a estos proyectos lo hacen por razones diversas: aprendizaje, reputación profesional, compromiso político, sentido de comunidad, satisfacción intrínseca. Esto no significa que sean «gratis» (todos necesitan financiación), sino que su motor principal no es la maximización del beneficio privado, y eso los hace más robustos ante las presiones del mercado.

5. Escala demostrada. No son prototipos ni utopías. Linux sostiene el 96 % de la web mundial. Wikipedia es la quinta web más visitada del planeta. guifi.net tiene más nodos que muchas operadoras comerciales regionales. Decidim lo usan más de 400 instituciones. Som Energia tiene 80.000 socios (y nacida Gerona tiene grupos locales de socios en Granada, Costa Granadina, Sevilla, Málaga). Funcionan a escala real, con usuarios reales, durante años o décadas.

Lo que falta: la brecha entre lo posible y lo real 

Si estas alternativas existen, funcionan y son escalables, ¿por qué no son hegemónicas? ¿Por qué la mayoría de la población sigue usando Windows, buscando en Google, comunicándose por WhatsApp y comprando electricidad a Iberdrola?

La respuesta no es técnica. Es política y cultural.

Primero, hay un problema de poder económico. Las grandes corporaciones tecnológicas invierten miles de millones en crear ecosistemas cerrados que generan dependencia (lock-in): si usas Gmail, es más fácil usar Google Drive, que te lleva a Google Docs, que te lleva a Android, que te lleva a Google Play. Migrar de un ecosistema corporativo a alternativas libres tiene costes de transición reales, aunque sean temporales.

Segundo, hay un problema de desconocimiento. La inmensa mayoría de la población no sabe que Linux existe, no sabe que guifi.net es posible, no sabe que puede ser socia de una cooperativa energética. Y no lo sabe porque el sistema educativo no se lo ha enseñado.

Y aquí llegamos al argumento central de este artículo.

La educación como infraestructura de transformación 

Si los comunes digitales demuestran que otro modelo tecnológico es posible, la pregunta inmediata es cómo hacer que esa posibilidad se convierta en realidad amplia. Y la respuesta, aunque no sea la más espectacular, es probablemente la más sólida: educación.

No hablo de educación como eslogan vacío. Hablo de cambios concretos en lo que enseñamos, cómo lo enseñamos y para qué lo enseñamos.

Primero: alfabetización tecnológica real, no instrumental. En la mayoría de los colegios e institutos, la «competencia digital» se reduce a saber usar procesadores de texto, hojas de cálculo y presentaciones —es decir, a saber usar los productos de Microsoft o Google—. Esto no es alfabetización tecnológica; es adiestramiento como consumidores. Una alfabetización tecnológica real incluiría entender qué es el software libre y por qué importa, saber qué hace una aplicación con tus datos, conocer alternativas a las plataformas corporativas y tener nociones básicas de cómo funciona internet (no para ser ingenieros, sino para ser ciudadanos informados, igual que enseñamos biología sin pretender que todos sean médicos).

Segundo: enseñar cooperación, no solo competición. Nuestro sistema educativo sigue estructurado, en gran medida, alrededor de la evaluación individual y la competencia entre estudiantes. Pero los cinco ejemplos que hemos visto —Linux, Wikipedia, guifi.net, Decidim, Som Energia— son logros colectivos. Nadie construyó Linux solo. Nadie escribió Wikipedia solo. Si queremos que las personas sean capaces de construir y sostener comunes, necesitamos que desde la escuela practiquen la colaboración, la deliberación, la toma de decisiones colectiva y la gestión de conflictos. No como contenido teórico, sino como método pedagógico.

Tercero: enseñar gobernanza de lo común. Los principios de Ostrom —cómo se gestiona un recurso compartido sin que se destruya ni se privatice— deberían ser parte de la formación básica de cualquier ciudadana, igual que lo son las nociones de democracia representativa. Si una comunidad de adolescentes puede gestionar un huerto escolar con reglas acordadas colectivamente, está aprendiendo los mismos principios que permiten que funcione guifi.net o Wikipedia. No hace falta esperar a la universidad para entender qué es un bien común y cómo se cuida.

Cuarto: hacer visibles las alternativas. Uno de los efectos más perversos del oligopolio tecnológico es la invisibilización de las alternativas. Cuando un niño de 12 años cree que «internet» es sinónimo de Google y que «comunicarse» es sinónimo de WhatsApp, el problema no es tecnológico: es de imaginación política. Las escuelas podrían usar software libre en sus aulas. Podrían contribuir a Wikipedia como ejercicio educativo. Podrían tener sus propias instancias de Decidim para tomar decisiones escolares. No como gesto testimonial, sino como práctica que demuestra que otro modo de hacer es real.

Reflexión final: la fuerza social necesaria 

Los cinco ejemplos que hemos recorrido en este artículo son la prueba de algo que a menudo se descarta como ingenuo: que la cooperación voluntaria entre personas libres, organizada con reglas claras y tecnología abierta, puede producir resultados que igualan o superan a los del capital concentrado y a los de la burocracia estatal.

Linux no necesitó un oligopolio para convertirse en el sistema operativo dominante del planeta. Wikipedia no necesitó un consejo de administración para reunir todo el conocimiento humano. guifi.net no necesitó a Telefónica para llevar internet a zonas rurales. Decidim no necesitó a Facebook para crear espacios de deliberación democrática. Som Energia no necesitó a Iberdrola para generar electricidad limpia.

Si se ha podido con el software, con el conocimiento, con las telecomunicaciones, con la democracia digital y con la energía, ¿por qué no con la alimentación, la vivienda, la salud, el transporte, la educación?

La respuesta honesta es: se puede, pero no se podrá sin una masa crítica de personas que sepan que es posible, que entiendan cómo funciona y que estén dispuestas a sostenerlo. Y esa masa crítica no surge espontáneamente. Se construye. Se construye con educación, desde las etapas más tempranas, que enseñe a cooperar y no solo a competir; que muestre alternativas y no solo productos; que forme ciudadanas y no solo consumidores.

No estamos hablando de una revolución violenta. Estamos hablando de algo más profundo y más lento: una transformación cultural que cambie las condiciones de posibilidad. Los comunes digitales ya han demostrado que funciona. Lo que necesitan ahora no es más tecnología, sino más personas que sepan construirlos, usarlos y defenderlos.

El filósofo anarquista Piotr Kropotkin escribió en 1902, en El apoyo mutuo, que la cooperación —no la competencia— es el factor decisivo en la evolución de las especies más exitosas. Más de un siglo después, Linux, Wikipedia, guifi.net, Decidim y Som Energia le dan la razón con datos, código y fibra óptica.

La pregunta ya no es si las alternativas son posibles. La pregunta es si seremos capaces de educar a las generaciones que las conviertan en norma.

El artículo y el autor

Este artículo se basa en el paper académico «Peaceful Anarcho-Accelerationism: Decentralized Full Automation for a Society of Universal Care» (Garrido-Merchán, 2026), disponible en acceso abierto.

Eduardo C. Garrido-Merchán es investigador en Inteligencia Artificial y profesor en la Universidad Pontificia Comillas (ICAI). Su investigación explora la intersección entre tecnología, ética y transformación social.

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🖌La batalla decisiva para la fase final de la Guerra Total ha comenzado:  Objetivo Irán 

 

🕸Google asesina el internet libre II💩

Google is killing the open web

En el capítulo anterior narramos🖌

Por qué es importante

C letter logo, png | PNGWinguando se lanzó la especificación XML en 1998, ganó fuerza muy rápidamente, a pesar de su mayor verbosidad, porque al perder parte de la flexibilidad de SGML (la especificación excesiva de la cual HTML era la encarnación más famosa:

«Hay quien dice que HTML no es realmente una aplicación de SGML; esto es discutible: TBL pretendía que fuera uno, e incluso si hubo algunas divergencias significativas en las primeras iteraciones, la especificación HTML 4, que era la definición estándar de HTML en el momento al que me refiero, en realidad lo definió como un lenguaje SGML compatible, incluso si los navegadores nunca lo adoptaron como tal».

favoreció la desambiguación y simplificó el análisis sintáctico de documentos de tipo arbitrario. Combinado con XSLT, permitió que documentos de cualquier tipo estuvieran «listos para Internet» y, lo que es más importante, listos para la World Wide Web, ayudando a impulsar la WWW hacia su objetivo diseñado de un «sistema universal de información vinculada».

Aunque los beneficios de XML y el poder transformador de XSLT llamaron principalmente la atención de profesionales en una gran variedad de campos, a principios de siglo su flexibilidad se extendió también a la más generalizada población de usuarios de la Web a través de la encarnación específica de los RSS y los canal web Atom, que permitían a los usuarios mantenerse informados sobre las noticias y actualizaciones en sus sitios web favoritos sin estar constantemente «entrando y saliendo».

RSS y otras tecnologías basadas en XML como los Pingbacks fueron la columna vertebral de los blogs, la red social distribuida que caracteriza la primera década del siglo XXI.

Con los blogs comunes y distribuidos en múltiples plataformas, la posibilidad de agregar información de fuentes dispares y aún verla presentada como una página web normal, en todos los navegadores, sin necesidad de secuencias de comandos, en una época en la que las implementaciones eran lentas y (gracias a Microsoft, intencionalmente) incompatibles entre sí, se consideró una clara victoria.

A pesar de los esfuerzos de Google para eliminarlo desde 2013, el formato RSS sigue siendo un componente esencial de una web abierta e independiente, todavía en uso generalizado tanto en el lado del servidor como del cliente: se estima que hay más de 500 millones de sitios web que usan WordPress, y todos cuentan con fuentes RSS, incluso cuando no se anuncian adecuadamente; la mayoría, si no todas, las plataformas fediversas también ofrecen fuentes RSS, y algunas (por ejemplo, Friendica) también pueden importarlas y, por lo tanto, funcionar como agregadores; y posiblemente lo más importante, los RSS son el componente fundamental de los podcastsno es un podcast si no es RSS»), un formato de distribución multimedia con cientos de millones, si no miles de millones, de usuarios en todo el mundo.

Como ya se ha dicho, se está experimentando un resurgimiento a medida que la gente comienza a darse cuenta de lo catastrófica que fue, es, ha sido y será para la web la centralización impulsada por los GAFAM durante la segunda década del siglo XXI (aunque demasiados aún no han aprendido la lección correcta, y simplemente han saltado de un chiringuito nazi al siguiente, o han caído en el disfraz de federación porque es más brillante que la federación real).

XSLT es un complemento esencial de RSS, ya que permite leer detenidamente el feed en el navegador (a menos, por supuesto, que el navegador haga un esfuerzo adicional para evitar que lo visualice, como lo hace Firefox). Esto permite que los sitios con cientos de feeds utilicen el feed en sí (diseñado con XSLT) como página de índice (ejemplo), lo que reduce los costos de alojamiento y ancho de banda. Y, por supuesto, también se puede utilizar para dar estilo a cualquier otro documento XML «estándar» que se pueda encontrar en un sitio: por ejemplo, lo he descubierto recientemente gracias a @[email protected], que WordPress proporciona una hoja de estilo XSLT predeterminada para sus mapas de sitio (aunque curiosamente, ¿parece que no para sus feeds web? Por supuesto, aún puedes enrollar el tuyo y conectarlo en el lugar correcto.)

Como señala @[email protected], XML se usa ampliamente en humanidades digitales (y muchos otros campos), y TEI ofrece un amplio conjunto de hojas de estilo XSLT para transformar marcas comunes de TEI en una variedad de formatos, entre los que se encuentra XHTML, lo que permitiría la visualización directa de los documentos XML.

Y esto es solo el comienzo: como he mostrado en este mismo sitio, es posible usar XSLT para trazar datos XML y, en general, para producir documentos ricos y complejos sin JavaScript, y nuevamente con reducciones potencialmente significativas en los costos de alojamiento y ancho de banda.

Puntos extra: parece que la horda de raspadores LLM que están causando problemas por todas partes tienen algunas dificultades con XML general, por lo que cambiar a XML + XSLT podría funcionar realmente para la autoprotección.

¿Recuerdas AMP? Si realmente quisieras seguir enviando las toneladas habituales de basura inútil al escritorio, pero no al móvil, podrías poner el contenido real en un archivo XML y luego proporcionar dos hojas de estilo XSLT triviales separadas, una para transformarla en la página de escritorio hinchada habitual y otra para transformarla en la abominación simplificada (y menos hinchada) que es AMP HTML, lo que habría sido útil cuando Google introdujo el requisito de que AMP y la página estándar tuvieran que presentar el mismo contenido. Pero, de nuevo, ¿por qué enviar esas toneladas de basura inútil en el escritorio en primer lugar?

Y para ser honesto, las plantillas HTML se ven muy poco impresionantes en comparación con XSLT. Peor aún, ¿por qué la gente reinventa las plantillas sin tan siquiera mencionar XSLT? Cualquier cosa que discuta la creación de plantillas para HTML sin una comparación directa y concreta con XSLT debería descalificarse automáticamente por no estar bien investigada.

Pero lo más importante, incluso si personalmente no te gustan XML y/o XSLT, ¿por qué dejamos que Google decida lo qué es aceptable y lo qué no (y lo más importante, nunca más) en la World Wide Web?

Seguiremos…

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HISTORIA SOCIAL DEL JAZZ PRIMITIVO. Capítulo 10

«Renacimiento Negro, Harlemania y Jungle Jazz»

 

♻️Alargascencia y Residuo 👌🏽Cero para combatir el sobreconsumo✍🏼

 

Letter E Magazine Cut-Out Element 23204016 Vector Art at Vecteezyl patrón de consumo actual viene marcado por productos poco duraderos, difíciles de reparar y reutilizar. En este contexto, tanto el medio ambiente como la ciudadanía se convierten en los actores más perjudicados.

El reciclaje, no es suficiente para asegurar un consumo de recursos naturales sostenible, debido al incremento incesante del consumo. El cambio de hábitos hacia un modelo más responsable es un importante motor para avanzar hacia una sociedad más justa y solidaria.

Reducir, reutilizar y reciclar | ¿En que se diferencian?

1 / La enfermedad

La economía de la Unión Europea se basa en el crecimiento continuo y esto provoca el agotamiento de los recursos finitos de la Tierra. Esto genera un doble agotamiento, el de la gente y el del planeta.

El sistema actual extrae, produce, consume y desperdicia más que nunca. Y de una forma muy rápida, mucho más que la capacidad de regeneración que tienen los recursos de la Tierra y la naturaleza.
No solo estamos hablando del consumo individual como la ropa y teléfonos móviles, sino de toda la sociedad: infraestructuras de transporte, edificios, sistemas de energía, cadenas de abastecimiento, armamento, etc. En España cada año se desperdician casi un millón de toneladas de ropa y material textil en vertederos.
La extracción y el procesamiento de materias, combustibles y comida representan alrededor de la mitad de todas las emisiones climáticas. Son responsables de más del 90 % de la pérdida de biodiversidad y la falta de agua potable.
El consumo no se distribuye equitativamente. Los 1.200 millones de personas más pobres son tan solo responsables de un 1 % del consumo mundial, cuando los mil millones de personas más ricas consumen el 72 %. Mientras, la desigualdad sigue en aumento. Desde el inicio de la COVID-19, los 23 principales milmillonarios españoles han aumentado su fortuna un 29%, y sólo en el primer año de pandemia un millón de personas entraron en situación de carencia material severa en el país.
La huella material de Europa, la cantidad total de combustibles fósiles, biomasa, metales y minerales utilizados, incluido en importaciones, duplica el límite que podría considerarse sostenible. España también ha superado este límite y rozaría el doble de su capacidad según las estimaciones más cautas.
La gente y los países que menos consumen son los que sufren los peores impactos de la crisis climática, principalmente las mujeres, los pueblos indígenas y otros colectivos vulnerables. Por ejemplo, cerca del 90 % de las muertes relacionadas con la contaminación atmosférica ocurre en países con salarios bajos y medios, muchas de ellas debido a las actividades industriales que alimentan el sobreconsumo de Occidente.
 

 

Y encima, la sociedad de consumo ni siquiera hace a la gente más feliz.

2 / El remedio equivocado

Los responsables de la Unión Europea y de España intentan solucionar los problemas que ha causado el sobreconsumo con más sobreconsumo de materiales y recursos.

 

Existe una creciente retórica política e industrial sobre «una economía verde» y «una economía circular», especialmente en el tan promocionado Pacto Verde Europeo y en su implementación española (por ejemplo, el Plan de Acción para una Economía Circular). Sin embargo, el sobreconsumo y el consecuente daño a las personas y el planeta continúa sin resolverse.
 

Mantener este sobreconsumo y, por tanto, un elevado uso de recursos, nos está llevando a sustituir la dependencia de los combustibles fósiles por la dependencia de materias primas críticas. Es necesario reducir el consumo, no simplemente sustituir unas fuentes de energía por otras. Por ejemplo, las baterías para vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía nos llevaría a utilizar en la UE casi 60 veces más de litio y 15 veces más de cobalto para 2050. Esto genera además un gran problema de residuos. En España, tan solo en 2019, se generaron 888 millones de kilos de residuos electrónicos, 19 kilos por persona.

 

 

La UE declara haber reducido las emisiones de carbono. No obstante, si contáramos las emisiones integradas en las importaciones, no habría una reducción total. A nivel local, el turismo genera un sobreconsumo desorbitado, por ejemplo en Baleares  consume el 25% del total de agua de grifo.

 

Al mismo tiempo, la industria publicitaria de la UE gasta más de 100 mil millones de euros cada año, y genera falsas necesidades provocando más consumismo.

3/ La raíz del problema

El sobreconsumo se alimenta, esencialmente, de una obsesión sistemática por el crecimiento.

 

Nuestro sistema económico actual busca el crecimiento continuo, y se hunde sin una producción constante. Se alimenta del beneficio, la extracción, la producción y el consumo sin fin, dando lugar a la destrucción del medio ambiente y desigualdad social.

Mantener nuestras economías actuales a flote es una prueba imposible para la Tierra, y se vuelve más complicada cada año. El crecimiento del 3 % del PIB actual es el equivalente a sumar toda la economía mundial desde 1970.

La ciencia nos dice que no seremos capaces de separar el crecimiento económico de los impactos medioambientales y el consumo de recursos. Necesitamos reiniciar la economía y dejar atrás la obsesión por el crecimiento.

4 / El tratamiento

La crisis climática y otras crisis ecológicas y sociales, sólo pueden afrontarse incidiendo en el sobreconsumo y la transición a un nuevo modelo económico que no dependa del crecimiento económico continuo.

Necesitamos reducir la producción y el consumo, necesitamos decrecer, y esto conlleva la redistribución de los recursos. Para reducir la pobreza es esencial reducir la riqueza, solo así lograremos un reparto justo y equitativo de recursos naturales que cubra las necesidades de la población.

El Gobierno de España debe impulsar la adopción de soluciones sistemáticas a nivel estatal y de la UE a través de políticas y medidas concretas que:

  • Contribuyan a reducir el consumo de materias primas combatiendo la obsolescencia programada de los productos y garantizando el derecho a reparar;
  • Prioricen la prevención en la generación de residuos y su toxicidad, la reutilización de los productos y, en última instancia, reciclaje;
  • Promuevan la economía social y solidaria en estos ámbitos, siguiendo el ejemplo de iniciativas como Alargascencia.
  • Impulsen en la UE el establecimiento de un propósito vinculante de reducción de sus huellas materiales y planes para conseguirlo.
 

Tratar el sobreconsumo de la UE es la única manera de avanzar. Sin embargo, solo se conseguirá el bienestar de todas las personas y del planeta si la UE y los Estados Miembros reorientan urgentemente su sistema económico hacia una economía basada en la justicia social que contemple los límites del planeta.

 

🤮Empleados de Mercadona denuncian acoso💩,

despidos con testigos ficticios y maltrato a madres

Empleados de Mercadona denuncian acoso, despidos con testigos ficticios y maltrato a madres: “Me llamaron subnormal y no me dejaron ir a las revisiones del embarazo”

👁100+ Free Letter T & Alphabet Illustrations - Pixabayrabajadores de edad avanzada, con hijos pequeños o problemas de salud cuentan a ‘Infobae España’ cómo desde la empresa les han reducido el salario o intentado despedirles por no ajustarse a lo que la compañía impone

Hasta la primavera de 2024, Laia (nombre ficticio) trabajaba en Mercadona. Era gerente C, o lo que es lo mismo, coordinadora de una de las tiendas de la famosa cadena de supermercados. Ella estaba a gusto en la empresa: tenía un cargo de responsabilidad -a los gerentes C ya se les llama ‘directivos’ a nivel interno- y un buen sueldo, pero todo cambió en el momento en el que se quedó embarazada e informó a sus superiores. «A partir de ahí empieza un acoso increíble, un trato fatal porque estoy embarazada».

Cuenta que no la dejaban sentarse pese a la hinchazón en las piernas que apareció tras quedar encinta, rebuscaban en su basura para vaciar los cubos y que los tuviera que volver a llenar, la dejaban en evidencia en cada reunión. «Malas miradas, malas palabras, un día me llamaron subnormal». También, recuerda que en esos meses «no me dejan ni ir a las revisiones».

Quedaban apenas tres semanas para que pudiera cogerse la baja y poder prepararse antes de dar a luz, cuando su coordinador de zona le dijo, según afirma, que debían hacer una investigación tras la llegada de una denuncia de algún empleado. Apenas dos semanas después, fue despedida con un burofax: «Una carta que me llegó de 22 hojas. Se me despedía por acoso laboral, acoso sexual, abuso de poder». Sin embargo, las denuncias que incluía ese documento tenían un problema: los trabajadores que supuestamente habían denunciado a Laia no venían con el nombre, sino con sus números de operario. Cuando su abogado trató de identificar qué personas eran, descubrieron que éstas no existían.

Ante la supuesta falsedad de las acusaciones, esta exempleada decidió ir a juicio por la improcedencia del despido. «Mi abogado me dijo que lo tenía ganado», asegura. Finalmente, Mercadona le ofreció una indemnización a cambio de que no se celebrara el proceso judicial. «Después de mí ha habido varias, y antes de mí he conocido en este tiempo a más chicas a las que les ha pasado lo mismo. Al final, yo lo que veo es el trato que nos dan, que es horrible». Ahora, ella y muchos otros empleados y empleadas de la empresa, están dispuestos a alzar la voz.

“Lo que pasa en Mercadona no lo había visto nunca”

Durante décadas, Mercadona ha sido una de las empresas más conocidas y valoradas de España. Su fama de ofrecer buenos salarios, velar por sus trabajadores y tener compromiso social —¿quién no se ha enterado de las ayudas para los empleados valencianos?— ha construido una sólida y respetada imagen que puede verse en rankings como el del Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (Merco), donde aparece como la segunda empresa más valorada de nuestro país, solo por detrás de Inditex.

Sin embargo, Mercadona también ha estado llevando a cabo en los últimos años una serie de estrategias laborales que han convertido trabajar allí, para muchos, en una auténtica «pesadilla». Infobae España ha entrevistado a un total de 20 personas relacionadas directa o indirectamente con la empresa: empleados y exempleados de distinto rango, miembros de diferentes sindicatos y abogados expertos en derecho laboral.

A través de los testimonios y pruebas judiciales aportadas por nuestras fuentes, hemos conocido diferentes casos como el de Laia, en los que la famosa cadena de supermercados, de manera consciente y sistemática, ha ignorado, supuestamente, los derechos que les pertenecen como trabajadores, aun a riesgo de su bienestar económico o su salud física y mental. Varios de los entrevistados coinciden en un único aspecto: «Lo que pasa en Mercadona no lo había visto nunca». Por el contrario, tanto la cadena de supermercados como los sindicatos mayoritarios se han negado a formar parte del reportaje y a realizar cualquier tipo de declaración.

Los «desenganches» que prepara la empresa

Los métodos empleados para despedir en Mercadona son muy diversos, critican los gerentes: del acoso en el trabajo a los burofax con denuncias realizadas por empleados inexistentes. Un caso llamativo es el de Estrella (nombre ficticio), una Gerente A (el nivel más bajo) que trabaja en Cataluña. Tras superar un cáncer de mama, que le derivó en un linfedema certificado por los médicos, se reincorporó con la necesidad de acudir al hospital algunos días para hacer rehabilitación. Para poder recuperarse, el coordinador de su tienda le ofreció diez días de reposo. «Me dice que es mejor para mí, para mi cabeza y para mi brazo», recuerda ella.

No obstante, a los tres días de reincorporarse se le hizo un despido objetivo por falta de asistencia al trabajo, tal y como se recogía hasta hace unos años en el Estatuto de los Trabajadores:

«Si han pasado más de 20 días al año con baja aun siendo justificada y más de diez días en dos meses consecutivos, se considera despido objetivo».

Estrella llevaba unos 20 años en Mercadona cuando sufrió lo que entre coordinadores se conoce como un «desenganche», nombre que recibe el cese de trabajadores, generalmente planificado para👁 que se produzca sin tener que pagar ninguna idemnización. «Es lo que se dice un despido de 10», explica una de esas coordinadoras.

«Lógicamente yo demandé», continúa, «porque me habían echado por razón de mi discapacidad». Justo antes del juicio, y como parece ser habitual, la empresa llegó a un acuerdo con esta trabajadora para evitar una posible sentencia en su contra. En el escrito, al que ha tenido acceso Infobae España, reconocen la improcedencia del despido a cambio de que Estrella retirara todos los cargos, incluido el de vulneración de derechos fundamentales. Recibió una indemnización de casi 10.000 euros.

Imagen del acuerdo al que

Imagen del acuerdo al que llegaron Mercadona y una empleada para que ella no denunciara a la empresa por vulneración de derechos fundamentales a cambio de que la empresa reconociera la improcedencia del despido y le diera una indemnización.

«O el modelo o la ley»

Según nos cuentan tanto empleados como exempleados, los trabajadores que piden una baja médica, una reducción de jornada, una excedencia o una adaptación de las tareas debido a un embarazo, una discapacidad o cualquier otra razón no son ni rentables ni «equitativos» para la empresa: esta pretende imponer condiciones unánimes para todo el mundo sin tener en cuenta las necesidades especiales de algunas personas. Es por eso que sus superiores les dicen que este tipo de situaciones «se salen del Modelo» e incluso les tildan de «terroristas» en el seno interno de la compañía.

El llamado «Modelo de Mercadona» -su nombre oficial es Modelo de Calidad Total– es un conjunto de normas y principios por el que se rigen los trabajadores de la empresa. Cumplir, por ejemplo, con la «ecuación valor-esfuerzo», es decir, «hacer un esfuerzo equitativo al valor (el sueldo) que te da Mercadona». A priori, como el nombre del modelo indica, se utiliza para ofrecer al cliente el mejor servicio posible. «Como modelo de empresa, es acojonante», destaca Jaime (nombre ficticio), un alto cargo con responsabilidades a nivel nacional: «Valores, buen sueldo, horarios…».

Esos «valores» se intentan transmitir desde el mismo momento en el que se entra en la empresa. Entonces les hacen leer un libro titulado Los monstruos y el gimnasio, una obra que ejemplifica el Modelo de Calidad Total, representando a los clientes como «monstruos» que, al pasar por un «gimnasio» (la tienda), se transforman en «princesas». A cambio de este trabajo, reciben el que, según informa el portal de datos Statista, es el salario medio anual más alto de las principales cadenas de supermercados, al que hay que añadir pagas extras y cuantiosas subidas según se va ascendiendo de rango.

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Fragmento de ‘Los monstruos y el gimnasio’, el libro que deben leer los empleados de Mercadona cuando entran en la empresa.

Sin embargo, ese mismo modelo se convierte también en una fórmula de presión: «Tus roles laborales empiezan a ir antes que los personales», continúa Jaime. Mercadona presume de que da mucho a sus trabajadores -justo el 24 de diciembre, por ejemplo, anunció una subida de los salarios del 8,5%-. Pero si el trabajador no ofrece un esfuerzo equivalente -aunque eso implique no faltar al trabajo cuando se está enfermo o no pedir una excedencia para cuidar de los hijos-, este queda fuera del Modelo… lo cual tiene consecuencias.

«La prima del miedo»

Todos los empleados a los que hemos entrevistado coinciden en que, en algún momento determinado, sus coordinadores de tienda les dijeron frases como «o por modelo o por convenio», así como «o el modelo o la ley», lo que les daba a entender que, pese a las garantías que en teoría ofrece el convenio colectivo de los empleados de Mercadona, «o sigues el modelo o abro actas y te despido, o te quito las primas». «Tipo secta», coinciden varias de estas personas. |Tú no puedes tener un gerente (empleado) que se acoja a lo bueno del convenio y quiera lo bueno de Mercadona», añade Jara (nombre ficticio), otra coordinadora. En otras palabras, acogerse a todos los derechos laborales no es compatible con cobrar todo el salario, incluyendo las primas y otros extras.

Una parte importante de los sueldos de Mercadona se integran en la prima de beneficios (un plus que se paga según los beneficios anuales de la compañía) o en otros complementos personales que se incluyen en las nóminas mensuales o como paga extra, unos beneficios que se le pueden quitar al trabajador. Por eso, algunos de los empleados denominan a esa prima de beneficios «la prima del miedo», dado que para obtener ese ingreso hay que cumplir con todas las exigencias de la cadena.

Estrella, que actualmente está de baja médica, afirma que entre la negativa de sus superiores a darle esa paga extra y otros descuentos que le han hecho de la nómina, la empresa le ha restado 9.700 euros a los ingresos que debería haber recibido en el último año y medio: casi 540 euros menos al mes. «Esto tiene que salir un poco a la luz y que se pierda el miedo, porque es que hay mucho miedo, la gente 👁ve que no hay salida».

Imagen de un correo que

Imagen de un correo que recibieron los coordinadores de las tiendas de Mercadona, donde se informa de que para «ganar» la prima, hay que cumplir el Modelo.

«Acaparar la custodia de los menores»

Uno de los sectores más presionados por Mercadona, afirman sus trabajadores a Infobae España, son las madres trabajadoras, especialmente aquellas que se han separado de sus parejas y deben afrontar la crianza de sus hijos en solitario. En octubre de 2024, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco condenó a la empresa a indemnizar a una trabajadora a la que había denegado un cambio de horario para que esta pudiera atender a su hijo pequeño.

Este tipo de situaciones se pueden agravar si también deben cuidar de familiares mayores con problemas de salud, tal y como señalan fuentes que han trabajado o que aún trabajan allí. Es el caso de Paula (nombre ficticio), que pidió una jornada reducida y una adaptación del horario para cuidar de su hija y también de sus padres con discapacidad. La empresa se lo concedió, pero luego decidió no mantenérselo cuando, a partir de septiembre de 2023, se llevó a cabo la implantación de un horario único para quienes habían solicitado reducciones.

Pese a tener menores a su cargo, debía estar en la tienda a las 6 de la mañana. «Nos dicen desde antes de verano que a partir de ahora ya no van a existir en Mercadona los fijos de mañana ni los fijos de tarde», cuenta. «Que a partir de ahora todo el mundo va a rotar». Sobre esto, Laia comenta haber recibido órdenes de que, en caso de necesitar a alguien durante la tarde, coja «a las reducciones de jornada». A Carmen (nombre ficticio), una empleada que hasta hace poco tenía horario pactado con la compañía, la empezaron a llamar para cubrir ese horario varias veces, «sabiendo que así no veía a mi hija».

Ante este anuncio, le dijo a su superior que ella tenía a cargo a su hija de siete años, que estaba soltera y que, por lo tanto, no podía hacer esos horarios. «Me dijo: ‘Ya sabes lo que tienes que hacer, ya sabes dónde está la puerta». Por este motivo decidió denunciar a la empresa. En el juicio, la abogada de la compañía le dijo «que esto nos pasaba a las mujeres por querer acaparar la custodia de los menores». Pero a pesar de este comentario, la jueza decidió fallar a favor de la empleada.

De este modo, Teresa contaba con una baja por maternidad y, aparte, otra baja por razones médicas. Su superior en la tienda pactó con ella que, para que no se solaparan ambas, al nacer su hijo pidiera el alta médica y, cuando se le acabaran las semanas de maternidad, acudiera a la Seguridad Social diciendo que había tenido una recaída. Como las semanas de maternidad que había pactado con Mercadona no eran seguidas, realizó este proceso varias veces a lo largo de más de dos meses, hasta que un día se dio cuenta de que le faltaba una parte del salario. «Ellos (Mercadona) se agarraban a que yo había tenido recaídas porque me había dado de alta, de baja, de alta, de baja», lo que permitía quitarle una parte de la nómina. «Ellos me dijeron que yo tenía que actuar así», insiste ella. «Denuncié, gané el juicio».

Varias sentencias en contra

Jara indica que, para Mercadona, pedir una reducción de jornada «está fuera del modelo». «No cobran prima esas personas. El coordinador de planta tiene orden de abrirles dos actas en el año para poder suspenderles (la evaluación anual y, por lo tanto, el ingreso de pagas extra) en diciembre». Actas que se pueden abrir por llegar tarde, por tener un pelo fuera del gorro, un botón sin abrochar o incluso por no darte cuenta de que tu propio superior te ha puesto un billete falso en la caja registradora, afirma esta coordinadora. «Mercadona ya no va a hacer horarios exigidos. Lo que te marca Mercadona es que hay que hacerle su día a día incómodo al gerente (al empleado)… al final, con la presión, el gerente o se coge una baja o se pira de la empresa». Laia señala que sus superiores, responsables de varias tiendas de la empresa, le dicen directamente que tiene que «cargarse» a esos trabajadores. «Nos dijeron que había que hacerles la vida imposible: cambiándoles horarios, diciéndole pues hablándoles mal, no dándoles cosas así, para que se fueran».

«Yo tengo claro que no voy a cobrar la prima de beneficios», dice por su parte Teresa (nombre ficticio), que trabaja en Mercadona desde 2005. Durante más de 15 años, todo le fue bien en la empresa, pero su situación cambió cuando se quedó embarazada de su segundo hijo, por un lado, y por otro, cuando desarrolló una enfermedad incapacitante en una mano por la que estuvo un tiempo de baja y por la que, al reincorporarse, pidió una adaptación de tareas en su puesto.

Sentencia contra Mercadona en el

Sentencia contra Mercadona en el que la empresa es obligada a abonar el complemento de incapacidad temporal que hasta ahora no había pagado.

Pero, cuando finalmente se reincorporó, se encontró con que también le habían denegado la concreción horaria que hasta entonces había tenido para poder cuidar de sus hijos. «Me dicen que no me la pueden dar porque es que ahora mismo voy contra la empresa, que todos tenemos que tener los mismos horarios», una situación que han denunciado otras tres madres con las que hemos hablado y que, pese a trabajar en distintas tiendas de distintas comunidades autónomas, han padecido el mismo problema. Ante esto, Teresa decidió llevar a Mercadona a juicio, y el juez volvió a darle la razón.

A pesar de esto, la empresa ha encontrado otras maneras de presionarla, como por ejemplo, obligándola a realizar tareas que pueden agravar la lesión que tiene en la mano. «No se me están respetando ahora mismo las adaptaciones que me han puesto», denuncia. «No puedo levantar peso a partir de ocho kilos, lo levanto; supuestamente tengo que hacer descansos periódicos, que no los hago… La empresa me hizo un reconocimiento médico y me dio unas pautas que ellos han inventado y que han cambiado».

Después de casi dos décadas allí, esta trabajadora opina que la empresa busca la forma más rentable para deshacerse de ella. «Estoy empeorando desde que me incorporé, porque claro, me están poniendo en puestos que yo no puedo estar». Una de las limitaciones técnicas que tiene es que no puede realizar «movimientos de pinza continuada», lo que no impide que la coloquen a trabajar en la caja a coger y pasar todos los productos que los clientes se llevan. «Yo les digo que hago pinzas continuadas en la caja, porque claro, cuando tú estás en cajas estás cogiendo cosas, elementos con los pulgares de las manos». La respuesta de la empresa es que eso sí lo podía hacer, que lo que no podía eran «movimientos repetitivos de pinza».

Cuando solicitó el informe del médico de la empresa que había llegado a esa conclusión sobre su lesión (diferente a lo que el médico le había dicho a ella), le denegaron su petición por tratarse de un documento confidencial. «No me están respetando absolutamente nada las adaptaciones», insiste. «La semana que viene tengo otro reconocimiento médico, porque ellos creo que lo que van buscando es que me den un no apto (para trabajar) en la empresa para poderme echar». La indemnización que recibiría, si eso ocurriera, sería de 20 días por año trabajado, la mitad que por un despido improcedente.

Los hechos contados no son una excepción, afirman los trabajadores a los que hemos consultado. En redes sociales, muchos exempleados de la empresa comparten algunas de sus propias experiencias, como en la cuenta de TikTok @payaso.justiciero17, muy popular entre quienes han sufrido las prácticas de Mercadona. Sin embargo, en los últimos años, todo ha ido a peor. «Ahora nos tratan como si fuéramos animales», señala Mercedes (nombre ficticio), una empleada de más de 50 años (20 trabajando en la cadena de supermercados) a la que esta nueva tendencia de Recursos Humanos en la empresa ha acabado provocándole graves problemas de ansiedad. «Con perdón de los animales, porque los animales tienen sentimientos».

UGT y Comisiones Obreras, en el punto de mira

Preguntamos a todas nuestras fuentes por qué los sindicatos mayoritarios en la empresa (UGT y Comisiones Obreras) no han alzado la voz contra Mercadona hasta ahora. «Los sindicatos están comprados», denuncia una coordinadora. El funcionamiento de los sindicatos lo ha vivido desde dentro Alicia (nombre ficticio), que llegó a ser liberada en uno de esos sindicatos. Afirma que, a quienes ocupaban un puesto como el de ella, «desde Mercadona les pagaban el coche de empresa y el kilometraje». Señala que también se les «obligaba» a coger un ordenador y un móvil corporativos, proporcionados por la cadena.

Años después de ser elegida, Alicia se acabó marchando. «No era lo que yo pensaba», concluye. Ella vio de cerca algunos casos de persecución a los trabajadores y, a su juicio, el sindicato no cumplió su labor. «El acoso era real, pero el sindicato decía que no era así». Preguntada por las prácticas más cuestionables que vio, destaca que, cuando la empresa les decía a los empleados y empleadas «que había cambiado la ley y que no podían escoger su propio horario de reducciones de jornada» y estos acudían al sindicato, desde ahí se limitaba a responderles que para ayudarles debían afiliarse. Una vez lo hacían, les animaban a denunciar pero, en los juicios, muchas veces se encontraban con que ya no les apoyaban. También, además de ignorar casos de acoso, afirma que el sindicato ayudaba a elaborar protocolos inexistentes «cuando ya no les venía bien un coordinador» para que Mercadona pudiera despedirles sin pagarles indemnización.

Tres mujeres que han ejercido como delegadas en sindicatos mayoritarios aseguran que no les fue permitido asistir a las reuniones que se organizaban ni hacer uso de sus horas sindicales. Ni siquiera podían votar a los liberados. «Estamos totalmente desamparados: hay veces que ni nos contestan». Una de ellas mandó un correo a un alto cargo del sindicato para informar de que no estaba dispuesta a aceptar estas condiciones, pues consideró que no estaban cumpliendo su labor de ayudar a los trabajadores. «Forman parte de la empresa».

Para Mercedes, que lleva tantos años en la empresa, una evidencia de la ineficacia de los agentes sociales es la firma del nuevo convenio laboral que firmaron el año pasado. Gerardo Grande, presidente del comité de empresa de Mercadona en Cantabria del sindicato independiente Maysa, señala varias desventajas respecto al convenio firmado en 2019, en temas como las penalizaciones para cobrar primas (se reduce el tiempo que se puede estar de baja para cobrarlas íntegramente), subidas de salario menores a las de acuerdos anteriores o peor flexibilidad para elegir días libres.

«En el caso de las reducciones de jornada», termina diciendo, «tienen, por ley, 15 días de antelación para solicitarla». Este plazo, fijado en el Estatuto de los Trabajadores, no se cumple en el convenio. «Aquí tienes que hacerlo con un mes de antelación. Lo que hacen es dificultarlo». Sobre la diferenci👁a entre ambos convenios, preguntamos también a un abogado experto en derechos labores, Julio San Román, que representa a varios trabajadores de Mercadona en diferentes procesos. Para él, tampoco hay dudas de que el nuevo convenio es «objetivamente peor», ya que supone varias pérdidas de derechos y no contiene ninguna mejora notable. «No es una opinión», insiste. «Han quitado cosas que eran derechos que (en Mercadona) les molestaban y yo creo que al sindicato, o también les molestaban extrañamente, o se los han comido por lo que sea».

El desgaste psicológico que sufren los trabajadores

A raíz de este descontento, algunos sindicatos independientes, como Maysa o la Agrupación Independiente de Trabajadores (AITB), han logrado cada vez más apoyo y han conseguido representación en los comités de algunas comunidades autónomas, como Cantabria, a falta de que se celebren elecciones en otras regiones. Vicente Carranza, secretario general de AITB, señala que las políticas de Mercadona con algunos trabajadores «roza la ilegalidad en muchos aspectos». Sonia Argüelles, secretaria general de Maysa, destaca que «la empresa está denunciada por los siete costados».

La compañía tiene un modelo de negocio que ha demostrado su éxito. Pero en el que, según las denuncias, la conciliación entre la vida laboral y personal a menudo no encaja con él. «Quieren quitarla toda y ponerla a su gusto», afirma Sonia. También coincide en que Mercadona ha decidido acosar a trabajadores que ya no considere productivos o que no se ajusten al Modelo. «Aquí el problema no es ‘te echo’, sino ‘vamos a producir despidos a coste cero: te empiezo a hacer la vida imposible, te empiezo a tratar mal’». Cuenta que una de las trabajadoras a las que representa el sindicato denunció a la empresa debido al acoso que estaba sufriendo. «Cuando ganó la demanda, la cogieron y la mandaron a una tienda a 50 kilómetros de su casa». Con esto y con otras cosas, no dejaban de presionarla, por lo que incluso se intentó suicidar. Un caso extremo de que «el mayor desgaste que produce Mercadona hacia el trabajador es el psicológico».

👎🏼CGT monta el Belén a Mercadona

👁MERCADONA: los trabajadores exigimos respeto a nuestra dignidad y que la publicidad sea realidad

🇸🇾De Alepo a Europa🇪🇺:

🏴❤️CGT Ensenanza Andalucia rechaza la presencia militar en las aulas🖌:

⛓️La servidumbre perfeccionada: 📱esclavos del algoritmo, prisioneros del clic📡

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Pensábamos que la esclavitud era una página cerrada de la historia. Que las cadenas se habían oxidado, que los grilletes eran piezas de museo. Pero nos equivocamos. Hoy la esclavitud no se impone con látigos, sino con notificaciones. No se firma con sangre, sino con clics. No se perpetra en campos de algodón, sino en oficinas abiertas, en plataformas digitales, en discursos que nos venden libertad mientras nos atan con algoritmos.

the letter v is decorated with flowers and leavesivimos en una sociedad que ha perfeccionado el régimen de servidumbre. El individuo ya no es ciudadano: es usuario, cliente, dato. El desclasado, el apolítico, el ignorante, el emprendedor ingenuo… todos giran en torno a un sistema que nos devora mientras nos promete éxito, visibilidad, pertenencia. Pero lo que recibimos es ansiedad, precariedad, aislamiento. Somos piezas de una maquinaria que no entendemos, pero que se alimenta cada día con nuestro tiempo, nuestra atención, nuestro deseo. Y buena parte de ello nos llega por nuestro teléfono.

AlgoritmoEl algoritmo es el nuevo capataz. Decide qué ves, qué sientes, qué crees. Te premia si confrontas (¡dále al like!), te castiga si reflexionas (te censuro y no te viralizo). Te empuja a odiar al pobre, al migrante, al diferente, mientras oculta a los verdaderos amos del cortijo: los fondos de inversión, los complejos militares-industriales, las transnacionales que saquean el planeta. Todo realizado sigilosamente, como una gran maniobra de distracción. Una coreografía de espejismos. Nos enfrentan entre los de abajo para que no miremos hacia arriba.

La sociedad actual es un teatro de sombras. Las redes sociales simulan comunidad, pero son vitrinas de soledad. El trabajo simula dignidad, pero es una carrera sin meta. La política simula representación, pero es un juego de máscaras. Y el individuo, perdido en este laberinto, ya no sabe qué papel cumple. Cree que emprende, pero lo que hace es sobrevivir. Cree que opina, pero lo que hace es repetir. Cree que elige, pero lo que hace es aceptar.

Wilhelm Reich lo vio venir. En Psicología de masas del fascismo, denunció cómo la represión emocional y la estructura autoritaria del carácter hacían posible el ascenso del totalitarismo. Hoy, esa estructura se ha digitalizado. La obediencia se ha convertido en scroll. La represión, en productividad. El miedo a la libertad, en miedo al algoritmo. Y la izquierda, si quiere ser transformadora, debe dejar de jugar en este tablero amañado. Debe enseñar a leer entre líneas, a desconectar, a organizar, a resistir. Porque esta esclavitud no se rompe con clics. Se rompe con conciencia. Con cuerpo. Con calle. Con comunidad.

En Psicología de masas del fascismo (1933), Wilhelm Reich se preguntaba por qué las masas obreras, que deberían luchar por su emancipación, terminaban apoyando regímenes autoritarios que las oprimían. Su respuesta no se limitaba a lo económico: Reich introdujo la dimensión emocional, sexual y cultural como clave para entender el fascismo. La represión del deseo, la obediencia inculcada en la familia patriarcal, el miedo a la libertad y la necesidad de pertenencia eran, para él, los ingredientes psicológicos que explicaban la sumisión de las masas.

En el Estado español, partidos como Vox y el PP han construido su discurso sobre el miedo y la confrontación. Promueven la idea de que el «otro» —el extranjero, el feminismo, el independentismo, la diversidad sexual— amenaza la unidad, la seguridad y la identidad nacional.

Mientras esto ocurre, ¿quiénes se benefician realmente? Muy sencillo:

  1. las grandes eléctricas, la banca y los fondos buitre, que siguen acumulando beneficios récord mientras millones de personas sufren pobreza energética, tienen empleos precarios y no pueden acceder a una vivienda digna.
  2. Las multinacionales que controlan sectores estratégicos como la alimentación, las medicinas, la sanidad privada o la educación concertada.
  3. El complejo militar-industrial que se refuerza con presupuestos crecientes, mientras se recortan servicios públicos.
  4. Las corporaciones tecnológicas que, por medio de los algoritmos de las redes sociales, amplifican el discurso del odio y la polarización, generando una falsa sensación de participación mientras manipulan emocionalmente a los usuarios.

Todo esto encaja con lo que Reich denunció: el fascismo no se impone solo desde arriba, sino que se alimenta de estructuras emocionales profundamente arraigadas. La ultraderecha ofrece orden, pertenencia, identidad. Pero lo hace a costa de la libertad, la empatía y la conciencia crítica.

ALGORITMO Y LOGICA DE PROGRAMACION - YouTubeHoy, esa estructura emocional sigue vigente. La ultraderecha contemporánea no ha inventado nada nuevo: ha perfeccionado el manual. Fija enemigos externos para desviar la atención de los verdaderos beneficiarios del sistema. Así que necesitamos de forma urgente argumentos para luchar contra este sistema de servidumbre perfeccionada porque el enemigo no es el otro, es el sistema que nos enfrenta entre nosotros los explotados.

La ultraderecha señala al migrante, al pobre, al disidente, al queer. Pero el verdadero enemigo está en los consejos de administración, en los algoritmos que moldean el pensamiento, en los tratados comerciales que blindan el expolio. La izquierda debe dejar de jugar a la reacción y volver a la raíz: señalar al poder económico, al extractivismo, a la financiarización de la vida.

La tecnología no es neutral, es ideología codificada. Los algoritmos no solo censuran: moldean deseos, emociones, creencias. La izquierda debe entender que la batalla digital no es estética, sino estructural. No basta con tener presencia en redes: hay que construir soberanía tecnológica, medios digitales propios, plataformas descentralizadas.

La democracia representativa está agotada. Los parlamentos se han convertido en escenarios de marketing político. Las decisiones reales se toman en despachos opacos, en consejos de administración, en cumbres blindadas, en lobbies transnacionales. La izquierda debe apostar por formas de democracia directa, deliberativa, comunitaria. Hay que volver a la asamblea, al barrio, al contacto personal.

Y es que hay propuestas reales y prácticas para un nuevo rumbo basadas en pedagogía crítica digital, como pueden ser la creación de escuelas populares de alfabetización algorítmica, enseñar cómo funcionan las redes, cómo manipulan y cómo resistir a este marea de fakes que nos inunda, formando militantes en comunicación no dependientes de plataformas corporativas.

Hay que crear, y esto es urgente, infraestructuras propias, impulsar medios alternativos, cooperativas tecnológicas, redes federadas (como Mastodon o Peertube) y recuperar el control sobre los canales de comunicación.

Hay que repolitizar el deseo. La izquierda debe hablar de placer, de cuerpo, de afectos. Reich lo dijo: «sin liberar el deseo, no hay revolución».

Hay que crear espacios donde la política no sea solo discurso, sino experiencia compartida, vínculo, comunidad.

Hay que impulsar redes de ayuda mutua. Frente al «sálvese quien pueda», construir redes de cuidados, bancos de tiempo, cooperativas de consumo, espacios de resistencia cotidiana, porque la solidaridad no es un valor abstracto: es una práctica concreta que puede desmontar el individualismo neoliberal.

Opinião - O algoritmo é que sabe! por Eduardo Figueiredo — Mais RibatejoLa desobediencia institucional debiera ser otro pilar fundamental del tránsito hacia una más sociedad más justa, sin esperar a que un gobierno nos salve de la catástrofe. La izquierda debe desobedecer cuando las leyes protegen el expolio.

Si queremos transformar esta sociedad, este sistema, hay que apoyar la insumisión, la ocupación, la autogestión. Crear flotillas de libertad que naveguen fuera del mapa oficial.

Vivimos en un mundo en el que el algoritmo es el nuevo inquisidor: decide qué es verdad, y que merece ser visto. El clic es el nuevo voto sin poder: se contabiliza, pero no transforma. La red social es el nuevo confesionario donde se expone la intimidad, pero no se recibe consuelo. La izquierda institucional es un barco varado, necesita astilleros nuevos, velas nuevas, rutas nuevas.

🤌🏽Acciones para resistir el tecnofeudalismo

🎙«Creo firmemente en que las personas cambian el futuro»

💩Empresas de spyware recibieron fondos de la UE🇪🇺

La Comisión Europea ha confirmado que fondos de la UE pagan a empresas de software espía. La financiación fue revelada por periodistas en septiembre.

The Berlaymont building with EU flags

a Comisión Europea ha confirmado que las empresas de software espía se beneficiaron de los subsidios de la UE. Sin embargo, periodistas de investigación han criticado la respuesta de la Comisión, calificándola de incompleta.

La Comisión emitió una respuesta↗️ por escrito a una carta de los eurodiputados, explicando que los fondos de varias fuentes, incluido el Fondo Europeo de Defensa y la iniciativa de investigación de la UE conocida como Horizonte 2020, fueron a compañías de software espía. Las empresas de vigilancia también recibieron fondos del programa Europa Digital.

La admisión se produce después de que la revista en línea Follow the Money publicara una investigación↗️ en septiembre que revelaba que los fondos públicos se habían destinado a apoyar a las empresas de software espía. En algunos casos, la financiación ascendió a millones de euros, aunque no está claro si el dinero se utilizó específicamente para el desarrollo de software espía.

Europarlamentarios expresan críticas

Después de que se publicara la investigación, 39 miembros del Parlamento Europeo de cuatro partidos enviaron una carta a la Comisión Europea manifestando su preocupación por las revelaciones de que↗️:

«los subsidios de la Unión Europea, junto con los fondos de los contribuyentes nacionales, han financiado directamente a empresas implicadas en el desarrollo, despliegue y exportación de software espía

Henna Virkkunen, Vicepresidenta Ejecutiva de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia de la Comisión Europea, respondió a las preguntas de los legisladores en un documento publicado antes de una audiencia del 6 de noviembre. La respuesta de Virkunnen se produce como parte del proceso presupuestario conocido como el «Procedimiento de aprobación de la gestión», que permite al Parlamento Europeo supervisar la ejecución del presupuesto de la UE por parte de la Comisión. Varias audiencias más están programadas en Bruselas en relación con el proceso.

En su carta, los eurodiputados preguntaron qué programas o instrumentos financieros de la UE habían contribuido con fondos a empresas como Cy4Gate, Cognyte y miembros de Intellexa Alliance.

Compañias controvertidas

Según la investigación Follow the Money, la empresa francesa Nexa Technologies recibió unos 60.000 € de la Comisión Europea en 2015. En ese momento, la empresa formaba parte de Intellexa Alliance. Estados Unidos impuso sanciones al Consorcio Intellexa en 2023 y 2024 por su papel en el desarrollo y comercialización de software espía Predator. Predator está en el centro de un escándalo de software espía griego y, según los informes, también se ha exportado a otros países.

La investigación de septiembre reveló que hay otras empresas han recibido financiación. Algunas de las las cuales son muy controvertidas. En su carta, los eurodiputados dicen que las tecnologías desarrolladas por estas empresas:

«se han relacionado con la vigilancia ilegal de periodistas, defensores de los derechos humanos y actores políticos en la UE, así como en terceros países con terribles antecedentes en materia de derechos humanos.»

Follow The Money informó esta semana↗️ que la Comisión «no enumera todos los programas de la UE de los que se han beneficiado las empresas de vigilancia.» La Comisión afirma que se puede acceder a dicha información a través de su Sistema de Transparencia Financiera, pero como señala Follow the Money, la respuesta de la Comisión no menciona al Fondo Social Europeo, que otorgó una subvención al Área de empresas italianas en 2022.

En 2014, Area tuvo que pagar una multa de 100.000 dólares en Estados Unidos por vender un sistema de vigilancia al régimen de Assad en Siria.

Sin contabilidad completa

Follow the Money también informó que la Comisión «omite mencionar los fondos recientes que el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) otorgó a la firma israelí de software espía Paragon Solutions.» El sitio de noticias belga Apache informó por primera vez sobre el respaldo del FEI a Paragon. No está claro cuánto dinero se invirtió específicamente en Paragon.

La herramienta de software espía Graphite de la compañía está en el centro de un escándalo de escuchas telefónicas en Italia, donde activistas y miembros de la prensa fueron objeto de vigilancia. Las autoridades italianas fueron responsables del espionaje de activistas↗️, pero no está claro quién atacó a los periodistas.

En su carta, los eurodiputados hicieron preguntas adicionales. Querían saber, por ejemplo, cómo verifica la Comisión la «integridad, las estructuras de propiedad y el cumplimiento de los derechos humanos de las empresas que reciben fondos de la UE.» También preguntaron si la Comisión había recibido alguna advertencia antes de otorgar fondos a las compañías de software espía.

«Referencias vagas»

Respondiendo ampliamente a la carta de los eurodiputados, la Comisión afirma que todos los contratos deben cumplir con la legislación de la UE y que se debe evitar la mala aplicación de los fondos de la UE. Todas las solicitudes de financiación «se someten a una rigurosa valoración y evaluación». La Comisión señala además que «los productos y software de vigilancia pueden tener fines legítimos» –, pero agrega que «tomará medidas de inmediato» si se entera, por ejemplo, de cualquier «violación de los valores de la UE».

Aljosa Ajanovic Andelic, de European Digital Rights (EDRi), un grupo de defensa, dijo a Follow the Money que la Comisión Europea

«se esconde detrás de vagas referencias a los ‘valores de la UE’, al tiempo que admite abiertamente que los fondos europeos han financiado empresas cuyas tecnologías se utilizan para espiar a periodistas y defensores de los derechos humanos». Agregó que las recientes revelaciones indican «una ausencia total de mecanismos de control.

La eurodiputada Hannah Neumann (Verdes/ALE), firmante de la carta enviada el mes pasado, dijo a Follow the Money que, si bien la Comisión afirma seguir las recomendaciones del comité PEGA, que se estableció para investigar Pegasus y otras formas de software espía, ha tomado pocas medidas en los últimos dos años.

Legisladores y expertos en ciberseguridad han criticado repetidamente a la Comisión por no tomar medidas concretas para promulgar las recomendaciones formuladas por el comité PEGA. El comité concluyó su trabajo en 2023 y recomendó regulaciones estrictas sobre la venta y el uso de software espía. El Comité también recomendó↗️ implementar «mecanismos de control más rigurosos» para garantizar que los fondos de investigación de la UE no financien programas espía.

Ya en junio los programas espías fueron tema de debate en el europarlamento↗️ y sus miembros volvieron a hacer un llamamiento a la Comisión y a los estados miembros para que actuaran en consecuencia.

💂🏽‍♀️El golpe de Estado de las plataformas digitales

🤌🏽El expolio del patrimonio que la democracia heredó aún se mantiene

🧨Guerra y extractivismo⛏️:

una visión desde Sudán y Congo

Freedom

os activistas de Sudfa (un medio de comunicación fundado por exiliados sudaneses en Francia) y Génération Lumière (una asociación ecológica decolonial fundada por jóvenes congoleños en Lyon) charlan sobre las guerras en curso en Congo y Sudán

~ de Ricochets ~

Hamad (Sudfa): En Sudán estamos presenciando uno de los desastres más graves del mundo. Estamos hablando del 80% de los hospitales que están fuera de servicio. Estamos hablando de 20 millones de sudaneses, o la mitad de la población sudanesa, que han abandonado sus hogares, ya sea al extranjero o desplazados dentro del país. Estamos hablando del 90% de los sudaneses que sufren hambre hoy en zonas de guerra. Estamos hablando de 15 millones de niños que no han podido asistir a la escuela desde 2023. Así que ahí lo tienen, estamos presenciando uno de los desastres más graves del mundo: pero lo que no es normal en todo esto es el silencio del mundo entero.

Jordi (Génération Lumière): A diferencia de Sudán, lo que es bastante inusual en el caso del Congo es que es un conflicto muy bien documentado. Básicamente, la cuestión congoleña es bastante sencilla de entender. De hecho, es puramente una cuestión de recursos. Se trata de recuperar un recurso de un territorio colonizado y extraer valor de él para dirigirse a un mercado externo.

Hamad (Sudfa): Las guerras en Sudán y Congo demuestran cómo los recursos naturales de un país alimentan la inestabilidad, en lugar de que la población local se beneficie de esta riqueza. Es un país estratégico, que bordeaba nueve países hasta 2011, y que tiene una apertura al Mar Rojo, una zona muy estratégica en términos militares. Entonces, el conflicto actual no solo está vinculado a las razones que se presentan con mayor frecuencia, cuando decimos que es una guerra por el poder entre dos generales. Esta guerra tiene sus raíces en la era colonial, que contribuyó en gran medida a la división de la población sudanesa, la estigmatización de ciertas partes de la población y la división racial, étnica y tribal del país.

Los británicos, que colonizaron Sudán, adoptaron un sistema de segregación: dividieron a la población sudanesa, que es multicultural, en dos categorías. Los primeros eran los que se beneficiaron del sistema colonial y los considerados aliados, los que se beneficiaron de toda la riqueza del país y de los sistemas que se implementaron, y del otro lado estaban los marginados.

El «Boom del Coltán»

Jordi (Génération Lumière): En el Congo, la guerra realmente se centró en el este de la RDC, en el momento en que se produjo lo que se llama el «boom del coltán». Sin coltán, no se pueden fabricar ordenadores, teléfonos, etc. Hacia fines de la década de 1990, se produjo el auge de Internet, el auge de toda una nueva generación de productos que necesitaban este recurso. Y el Congo tiene casi del 60 al 80% de las reservas mundiales de coltán. Sin embargo, este auge se produjo en el momento de una transición política en la RDC. Durante casi 32 años, Mobutu, a quien l💩lamábamos «el amigo de Occidente», estuvo en el poder. A su muerte, surgió la pregunta de qué líder político se haría cargo de este enorme mercado de coltán y arbitraría los intereses estratégicos del país. Y fue entonces cuando entraron en juego nuevos actores, principalmente Ruanda y Uganda, que son los países fronterizos al este del Congo. En esta región, las fronteras son porosas, las poblaciones están acostumbradas a moverse y es bastante fácil financiar la posibilidad de que grupos ingresen al Congo y recuperen los minerales ubicados allí.

Ahora vemos una militarización extrema del conflicto, con bandas armadas masacrando en todas partes. Hasta ahora, hemos tenido más o menos 6 millones de muertes en 30 años en esta región. En la década de 1990, había 5 o 6 pandillas armadas; hoy tenemos más de 200. ¿Por qué? En esta región fronteriza, hay mucho oro, coltán, estaño, etc. Y algunas de estas milicias, estos líderes de los señores de la guerra, van al Congo porque es más fácil recuperar los minerales. No requiere esfuerzos industriales, no tienes que perforar, no tienes que pasar por grandes empresas, para poder hacerte rico. El coltán se recolecta de forma artesanal, con pala. Entonces, la mayor parte de la actividad del coltán no está en absoluto en manos del Estado, se realiza clandestinamente.

En 2020, se descubrió que el Congo ya no era el principal productor mundial de coltán; acababa de ser superado por unos pocos miles de toneladas más. Ruanda se había convertido en un centro de minerales recuperados del Congo. Hoy en día, no existe una empresa digital que pueda certificar, con pruebas reales, que los minerales de coltán en sus productos no provienen de estas zonas de guerra. Es trágico.

Hamad (Sudfa): En Sudán, las divisiones creadas durante la era colonial crearon un Estado que ha sido muy débil desde la independencia y esto ha abierto la puerta de par en par a las potencias imperialistas para intervenir en los asuntos sudaneses. A menudo, esto se hace a través de alianzas destinadas a apoyar al gobierno actual para que pueda permitir que otros se beneficien de los recursos naturales del país. Los países externos empujan a los grupos locales a tomar las armas y crear un conflicto armado prometiéndoles controlar esa región algún día, para poder beneficiarse de los recursos de esa región.

Participación Extranjera

Cuando hablamos de las potencias imperialistas que intervienen en Sudán y crean inestabilidad, estamos hablando de las potencias convencionales, Alemania, Francia y todos los países occidentales, que fabrican componentes militares que se encuentran en las armas utilizadas por los milicianos de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Pero en el caso de Sudán, hay otras potencias imperialistas que son mucho más discretas y silenciosas, pero que intervienen de una manera muy brutal. En particular, los países del Golfo, que tienen una gran cantidad de intereses en Sudán, ya sea por razones geopolíticas, económicas o de seguridad. Los Emiratos Árabes Unidos, que es el principal patrocinador financiero y proveedor de armas de RSF, busca apoderarse de las tierras agrícolas y ganaderas de Sudán porque carece de tierras cultivables y quiere garantizar su autosuficiencia alimentaria en el contexto del calentamiento global.💩

La guerra que estalló en abril de 2023 no es una guerra entre sudaneses. Es una guerra por poderes entre estos diferentes poderes. Por ejemplo, entre Egipto y Etiopía, que están en conflicto por la presa Renaissance en el Nilo: en lugar de enfrentarse directamente, cada uno apoya a uno de los dos ejércitos que luchan en Sudán.

Jordi (Génération Lumière): Otro motor de la lógica imperial del extractivismo es, a nivel político, bloquear el aparato estatal. El objetivo de la economía extractivista es que la mayor parte de la riqueza dependa de un solo sector de actividad. Por lo tanto, tendremos una forma de militarización de la economía. En el Congo, por ejemplo, las áreas donde se explotan los recursos son áreas a las que ni siquiera las poblaciones locales pueden acceder. Están atrincheradas, militarizadas o son presa de conflictos armados.

Hamad (Sudfa): Esto no significa que no haya demanda de democracia por parte de las poblaciones locales. En 2018, estalló una movilización revolucionaria en Sudán. Esta movilización trajo una gran esperanza a los sudaneses, para poner fin al régimen que había permanecido en el poder durante 30 años. Esta movilización fue extraordinaria en cuanto a reivindicaciones y organización. Pero enfrentó muchos desafíos: heredamos un sistema en el que el aparato estatal ya no funciona, un sistema económico muy frágil y una sociedad dividida y devastada por la guerra en los cuatro rincones del país. Aunque logró acabar con el régimen de Omar al-Bashir, la movilización no logró su objetivo inicial, que era: «Paz, Justicia y Libertad

El exdictador creó un sistema militar que tenía como objetivo servir a los intereses del régimen. Entonces, el ejército no es independiente del Estado: interviene de manera muy brutal en el sistema político, en el sistema económico, y el ejército controla todos los aspectos del país, lo político, lo económico, etc. Entonces, es un ejército que está compuesto por varias unidades, incluidos grupos paramilitares como las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). La milicia de RSF fue creada en el momento de la guerra en Darfur en 2003 para hacer el trabajo que el ejército sudanés no quiere hacer: la masacre, la limpieza étnica y el desplazamiento masivo de la población de Darfur. RSF pudo hacer este trabajo con el apoyo de ciertos países extranjeros, y en particular de la Unión Europea, a través del proceso de Jartum.

Se trata de un acuerdo firmado en 2014 entre el gobierno sudanés y la Unión Europea para controlar la inmigración a Europa, en la frontera entre Sudán y Libia. El control fronterizo fue delegado por el ejército sudanés a las RSF, que pudieron beneficiarse del apoyo tecnológico y financiero de la Unión Europea. Y esta es una de las razones por las que las RSF pudieron convertirse en una fuerza o poder militar mucho más fuerte que el ejército sudanés, tanto que en 2023 se volvieron contra el ejército para tomar el poder en su lugar.

Jordi (Génération Lumière): Los Estados europeos también están involucrados en el conflicto en el este del Congo, a través del apoyo militar brindado al ejército ruandés. El gobierno francés tiene acuerdos de cooperación con el gobierno ruandés, lo que significa que parte del personal militar recibe su entrenamiento en Francia.

Estos extractos que hemos elegido publicar de la discusión cruzada sobre los conflictos actuales en Congo y Sudán resaltan la interdependencia de la economía global con la del extractivismo, una actividad basada en la explotación de recursos y poblaciones. Es el legado de un orden colonial y racial lo que justifica la intervención extranjera en estas áreas, así como la opacidad y violencia de las acciones perpetradas para mantener esta economía. Para nosotros en Sudfa, es importante pensar en los problemas locales manteniendo una perspectiva internacional que nos permita resaltar la lógica globalizada del capitalismo colonial, así como los caminos de solidaridad entre los pueblos.

💩El Nobel de la Paz: Un chiringuito liberal usado como herramienta ideológica

🇪🇭El Frente Polisario no es terrorismo

🕸Emergencia climática y centros de datos:💩

 el nuevo extractivismo de las Big Tech

Una reciente decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos marca un hito en la consolidación de una perspectiva de derechos frente a la crisis climática. Subraya la obligación de los Estados de actuar urgentemente para mitigar los impactos ambientales y proteger a las comunidades. ¿Cómo podrán enfrentar los países de América Latina la proliferación de centros de datos de las Big Tech que moldean un nuevo modo de extractivismo en los territorios?

El cambio climático es un riesgo existencial, y los Estados deben actuar con decisión. Así lo sostuvo la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en una reciente Opinión Consultiva (OC32), solicitada por Chile y Colombia con el objetivo de que ésta aclarase el alcance de las obligaciones estatales en la lucha contra la crisis climática global.

En un momento muy oportuno, la Corte declaró la existencia de una emergencia climática en la región considerando, por un lado, los efectos de catástrofes ambientales recientes, como los incendios, inundaciones y derrames de petróleo que tuvieron lugar en 2024. Por el otro, el escenario geopolítico que avanza hacia desarrollos tecnológicos -como la Inteligencia Artificial- sin debidas garantías; y facilita la expansión de las Big Tech en América Latina, sin una evaluación adecuada de su huella ecológica, ni salvaguardas en derechos de la ciudadanía. Estas empresas operan bajo lógicas extractivistas que se aprovechan de los recursos energéticos y naturales de la región para sostener sus operaciones -particularmente el entrenamiento de modelos de IA-, muchas veces a costa del equilibrio de ecosistemas frágiles y del bienestar de las comunidades locales.

CC:BY (Francisca Balbontín)

Tres claves de una Opinión compleja

La Opinión Consultiva es compleja y en su extensión se afirman distintas ideas clave, de las que rescatamos al menos tres.

La primera, la necesidad de considerar responsabilidades diferenciadas en tanto no todos los Estados ni sectores de la economía contribuyen de la misma forma a la emergencia climática. Quienes más contaminan y emiten gases de efecto invernadero (GEI) deben contar con mayores compromisos en los esfuerzos dirigidos a paliar las consecuencias del cambio climático.

En segundo lugar, la interrelación estrecha entre la protección del clima, la naturaleza y el medio ambiente, y TODOS los Derechos Humanos. Las acciones de los Estados no pueden limitarse a abstenerse de causar daño ambiental, sino que deben ser activas y progresivas en miras a la protección de derechos fundamentales.

Y en tercer lugar, la obligación estatal de regular las operaciones de las empresas que contaminan para, por un lado, obligar a que adopten medidas efectivas para mitigar el impacto de su cadena de valor en el cambio climático, y aborden sus impactos en los Derechos Humanos. Y, por otro lado, para exigir que divulguen de forma accesible las emisiones de gases de efecto invernadero de su actividad empresarial.

Los centros de datos en América Latina: las crisis por venir

Estas obligaciones deben extenderse también a las políticas digitales. Se sabe que, para que la IA siga creciendo, se necesita una base física: los centros de datos. Estos funcionan sin pausa, día y noche, y consumen enormes cantidades de electricidad, agua y aire. El agua sirve para enfriar los servidores, la electricidad mantiene todo en marcha y alimenta los sistemas de enfriamiento, y el aire ayuda a disipar el calor como recurso alternativo. No es casual que las Big Tech vean en América Latina una fuente para la explotación de esos recursos a bajo costo económico y regulatorio.

Sin embargo, las consecuencias ambientales y sociales de esta actividad son preocupantes. El agua utilizada en estos procesos ya no puede destinarse al consumo humano. La elevada demanda energética puede tensionar infraestructuras ya frágiles, poniendo en riesgo el suministro básico para la población. Además, el uso intensivo de electricidad puede derivar en🤔 mayores emisiones de carbono, afectando la calidad del aire. Se estima que para 2030 los centros de datos estarán entre las industrias más contaminantes del planeta.

Varios países han aceptado la instalación de los mismos bajo promesas que no son del todo claras. Como la de la soberanía digital, un tanto abstracta al tratarse de infraestructuras privadas para sostener sistemas de IA propios; o la promesa de generación de fuentes de empleo, que suelen ser temporales o de baja calidad, insuficientes para justificar el daño ambiental.

En México, por ejemplo, empresas como Amazon, Microsoft y Google buscan instalar centros de datos en el desierto de Querétaro. Allí, la crisis hídrica, agravada por sequías extremas del último año, ha puesto a las comunidades afectadas en una situación crítica. Estas comunidades, que rechazan la idea de estas instalaciones tecnológicas, ya han enfrentado dificultades para acceder al agua frente a su explotación por parte de empresas locales.

En Colombia, la narrativa oficial de avanzar hacia una «nube soberana» ha conducido al país a la firma de acuerdos con Emiratos Árabes Unidos para emplazar centros de datos en Santa Marta. Se trata de una zona del Caribe conocida por tener uno de los más costosos servicios de electricidad del país. Además, el agua que beben las comunidades locales ha sido motivo de advertencia de medios y organizaciones sociales que denuncian su mala calidad y la deficiente cobertura del servicio para el consumo humano.

En Chile, la instalación de estos centros se hace bajo la promesa de la generación de empleos y de inversión en la industria local. Recientemente, Microsoft abrió su centro de datos en la región Metropolitana de Santiago, una zona que sufre una megasequía de más de una década. Y Google está rediseñando el despliegue del suyo, en la Comuna de Cerrillos, luego de que un tribunal ambiental obligase a la empresa a evaluar el impacto hídrico del proyecto en una zona donde el agua es escasa.

Brasil, que junto a México es uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del mundo, avanza también la acogida de centros de datos. En la población de ElDorado do Sul, afectada en 2024 por una inundación calificada por el Estado como el peor desastre ambiental reciente, se instalará la «Ciudad de la IA», un complejo masivo de centros de datos que ocupará una de las zonas más privilegiadas de la región por su elevación, lo que la beneficiaría ante futuras inundaciones. También se instalará uno propio de Tik Tok en Ceará, que sufre una sequía extrema, y que se estima que agotará el consumo energético de 2,2 millones de brasileños a diario.

Las Big Tech colonizan nuestros recursos y no rinden cuentas

Las Big Tech operan en la región bajo lógicas coloniales ancladas en la explotación de recursos esenciales. Pese a ello, las respuestas regulatorias, cuando se trata de abordar su impacto ambiental, parecen ampliar los beneficios de los que gozan a cambio de promesas de beneficios futuros poco verificables.

En Brasil, por ejemplo, las autoridades nacionales prometen exenciones de impuestos a los centros de datos. Y la elaboración de la política nacional  sobre la materia, que excluyó de participación al Ministerio de Ambiente, propone eliminar las licencias ambientales para «desburocratizar» su instalación por, supuestamente, no tener impacto ambiental.

Las autoridades a nivel local también avanzan en esa senda. Los Concejales de Rio Grande do Sul, donde se ubicará la «Ciudad de la IA», aprobaron en 2024 una ley que genera exenciones impositivas y flexibiliza los procesos de licenciamiento ambiental para estos centros. Como agradecimiento, las empresas beneficiarias donaron 110 notebooks repartidas en 13 colegios públicos de la región, un gesto que enmarcaron como «promoción del progreso social».

En Chile, en el mes de junio de 2025, se habría liberado de la obligación de evaluación de impacto ambiental a las Big Tech que instalasen centros de datos en el país.

Entonces, las legislaciones ambientales se ven enflaquecidas, al tiempo que las de regulación de la IA que avanzan en esos mismos países omiten cualquier abordaje serio sobre la materia. La falta de transparencia sobre su impacto ambiental, y su progresiva proliferación en el futuro cercano supondrían una mayor asfixia a la gestión de recursos críticos de países como los nuestros.

La expectativa de que ese crecimiento es tal que, en declaraciones recientes, Sam Altman, líder de OpenAI, responsable de ChatGPT, no descartó que en un futuro cercano todo el planeta estuviese cubierto de centros de datos.

Mientras tanto, las comunidades directamente afectadas suelen tener poca o ninguna participación en las decisiones políticas que definen el destino de los recursos naturales de los que dependen para vivir. Basta ver el caso de una comunidad en Chile. Vecinos organizados y con acceso limitado al agua enfrentaron el proyecto de instalación de un centro de datos de Google. Ante la presión social, las autoridades autorizaron la operación bajo una modalidad de refrigeración por aire en lugar de agua. Pero el conflicto en verdad no se resolvió, tan solo cambió de forma.

Pese a todo, hay motivos para la esperanza

La Opinión Consultiva OC-32/23 de la Corte IDH representa un hito en la consolidación del enfoque de Derechos Humanos frente a la crisis climática. La Corte no solo reafirma que el cambio climático constituye una amenaza real y presente para el ejercicio pleno de los derechos fundamentales, sino que subraya la obligación de los Estados de actuar con urgencia, ambición y coherencia para mitigar sus efectos y proteger a las poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Sin embargo, este pronunciamiento también deja planteada una tarea crucial que aún permanece pendiente: abordar con mayor contundencia el papel del sector privado, y en particular de las grandes corporaciones tecnológicas, en la generación y profundización de esta crisis. La responsabilidad ambiental de las Big Tech no puede seguir diluyéndose bajo el discurso de la innovación sin límites o su autorregulación.

En este contexto, los Estados deben asumir con decisión su papel de reguladores en materia ambiental considerando la declaratoria de emergencia climática de la Corte IDH. Esa función debe ser ejercida teniendo a la Opinión Consultiva como base de la discusión para fortalecer mecanismos de transparencia, auditoría de sus operaciones y participación social frente a proyectos extractivistas, como los de los centros de datos.

Por su parte, hay que advertir que la regulación ambiental y las normas sobre IA no pueden operar como marcos aislados ni contradictorios entre sí: deben integrarse en una visión común, coherente y participativa, orientada a garantizar la sostenibilidad del planeta y la dignidad de todas las personas.

Aunque el panorama parezca retador, también se abren puertas de esperanza. Recientemente, otra Opinión, de la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas, también se expresó sobre esta materia y reafirmó cómo, en omisión de sus deberes de regular al sector privado y su impacto ambiental, los Estados pueden llegar a ser demandados por otros Estados, y ser encontrados responsables por su inacción.

La tarea de quienes trabajamos en la sociedad civil, será apropiarnos de estos instrumentos legales para exigir por todas las vías posibles una mayor rendición de cuentas para enfrentar este problema de dimensiones globales que no da espera.

🤔La anatomía del reajuste global: el dilema del hegemón

💩Las relaciones armamentísticas de España e Israel han sido “más lucrativas que nunca” desde octubre de 2023

🕸Google asesina el internet libre I💩

Google is killing the open web

Google está logrando lo que Microsoft no pudo: acabar con la web abierta. Los esfuerzos de los gigantes tecnológicos para hacerse con el control y encerrar los bienes comunes con fines extractivos resultan claros para cualquiera que haya estado siguiendo la historia de Internet durante al menos la última década, y las estrategias adoptadas son tan variadas en técnica como en el éxito que alcanzan, desde Abrazar, Extender, Extinguir (#EEE) a la monopolización y el encierro.

De lo que quiero hablar en este artículo es de la guerra que Google lleva librando contra XML durante más de una década, por qué importa que finalmente hayan invadido lo suficiente como para obtener lo que quieren, y qué podemos hacer para luchar contra esto.

Un poco de historia

Google ingresó en el mercado de los navegadores en un momento en que el desarrollo web comenzaba a ver la luz nuevamente después de la «victoria» de Microsoft en la Primera guerra de los navegadores mediante el abuso del monopolio de su sistema operativo al enviar su Internet Explorer de forma gratuita y, por lo tanto, cortar el «suministro de aire de Netscape», según lo previsto.

Lo que logró romper la corta victoria de Microsoft fue una alianza de navegadores (Opera con su motor Presto, Firefox de Mozilla con su motor Gecko y el recién nacido Safari de Apple, cuyo motor WebKit se bifurcó del motor KHTML que se estaba desarrollando para el entorno de escritorio KDE GNU Linux) que decidieron aprovechar el cumplimiento de sus estándares para reforzar la posición de los demás contra el efecto paralizante del dominio de Microsoft, un dominio que Microsoft trató de proteger recurriendo a los trucos más viles.

Google ingresó al mercado abusando en gran medida de su dominio en la búsqueda web para impulsar la adopción de su navegador Chrome, una práctica no muy diferente a la utilizada por Microsoft para impulsar la adopción de IE, y de legalidad y moralidad igualmente cuestionables, algo que con frecuencia se pasaba por alto con varias excusas, entre ellas el hecho de que Chrome se construyó sobre un núcleo de código abierto, Chromium, que se ensambló principalmente a partir de software y bibliotecas desarrolladas por otras compañías (principalmente, Mozilla y Apple).

En los años del lanzamiento de Chrome, Internet estaba experimentando cambios masivos, con la aparición de plataformas de redes sociales centralizadas como Facebook que comenzaron a erosionar la red social distribuida anterior de plataformas de blogs, el propio servicio de correo Gmail de Google ganando terreno tanto a la oferta de ISP como a otras ofertas «en la nube» como Yahoo! y el Hotmail de Microsoft, y la conectividad móvil creciendo más allá de los «profesionales», gracias principalmente al iPhone de Apple y la reciente adquisición de Android por parte de Google en ese momento, además de algunos jugadores menores de los que he hablado anteriormente.

Para los propósitos de nuestra discusión, estos cambios tuvieron dos puntos principales de enfoque en términos de desarrollo de sitios web.

Por un lado, los desarrolladores web comenzaron a prestar más atención al cumplimiento de los estándares, ya que les brindaba más oportunidades para la creciente base de usuarios de dispositivos móviles, que era poco probable que tuvieran el Internet Explorer dominante en el escritorio como navegador. Esto ayudó a acelerar la desaparición de IE (que todavía era fuerte cuando Chrome se lanzó por primera vez), cuyo cumplimiento de los estándares escamosos fue en última instancia responsable de su desaparición casi una década después y, posteriormente, de la descontinuación completa de su línea (después del breve intento de una repetición bajo el apodo heredado de Edge), y envalentonó a los «desvalidos» del momento (Mozilla, Apple, Opera).

Por otro lado, hubo un claro cambio hacia la centralización de los servicios web, lo que a su vez aceleró el desarrollo de aplicaciones web, interfaces gráficas de usuario para los servicios subyacentes (centralizados) que dependían efectivamente de los navegadores como kits de herramientas multiplataforma, un enfoque que más tarde daría a luz a la abominación conocida como Electron y la pesadilla de seguridad mejor conocida como node.js.

Por supuesto, Google tenía un interés fundamental en hacer de las aplicaciones web una alternativa creíble a las aplicaciones de escritorio, con su servicio de correo ya mencionado y la aplicación Google Maps adquirida y convertida en web. Y dado que su navegador era principalmente una colección de software #FLOSS ya existente y grapado, podían enfocar su esfuerzo de desarrollo en crear una implementación más rápida de #JavaScript, más conocido como V8. No importa el hecho de que incluso años después, las implementaciones nativas de cualquier característica útil seguirían siendo más rápidas y económicas que JavaScript.

Pero incluso antes de su participación directa en el desarrollo de navegadores, Opera y Mozilla habían comenzado a distanciarse de los esfuerzos de estandarización del W3C y establecieron WHATWG, un consorcio de desarrolladores de navegadores dedicado a coordinar el rápido desarrollo de nuevas funciones web sin pasar por el lento proceso de estandarización percibido del W3C.

En verdad, como quedaría claro unos años más tarde, y más aún con Google asumiendo efectivamente el WHATWG y convirtiéndose en un títere de calcetín para dar una apariencia de independencia a sus elecciones, el objetivo principal del WHATWG era secuestrar el desarrollo de tecnologías web en beneficio de los inversores corporativos, mientras que el W3C, con todos sus defectos, había dado prioridad principalmente a las características que serían de interés más general.

(No es casualidad que el estándar más controvertido que haya salido del W3C haya sido probablemente las Extensiones de Medios Cifrados, lanzadas como un intento fallido de seguir siendo relevantes en el espacio web, y que, en cambio, resultaron en un ataque crítico contra su propia credibilidad como administradores de la web abierta.)

La guerra de Google contra XML como proxy de la guerra contra la web abierta:

Podría decirse que el punto de inflexión para la centralización de la web fue el año 2013. Este es esencialmente el año en que GAFAM dejó de intentar fingir que le gustaba el juego limpio y comenzó a «tomar las riendas» de la interoperabilidad. Casualmente, también es el año en que Ópera dejó de ser Ópera, pero hablaré de esto más adelante.

Veamos algunos de los principales hechos relevantes para nuestra discusión:

1.- 2013 es el año en que Google decide poner fin a Google Reader, un agregador de feeds web (si no el más utilizado) (para feeds #RSS y Atom); la razón oficial dada es que el uso fue declinando; «casualmente» esto sucede poco después de que cierren su AdSense para Feeds (por razones no especificadas, que probablemente se puedan resumir como «nadie quiere anuncios en sus feeds», y especialmente no anuncios de video, no es que no sigan intentándolo);

2. 2013 es el año en que Google decide cerrar la federación de servidor a servidor XMPP en su servicio de Chat de Google; Facebook hará lo mismo con su producto Messenger el año siguiente;


3. 2013 es el año en que Google propone por primera vez la eliminación de XSLT, una propuesta tan impopular que seguirá recibiendo comentarios en su contra hasta 5 años después (el último comentario
en el hilo es de 2018);

4. 2013 es el año en que Google elimina el soporte MathML recién introducido de Chrome; se necesitarán 10 años y una empresa externa para devolver el soporte #MathML al navegador.

Esto fue solo el comienzo. Se emprendieron otras acciones diferentes e intentos en los años siguientes.

1. en 2015, WHATWG presenta la API Fetch, supuestamente pensada como el reemplazo moderno de la antigua XMLHttpRequest; falta de manera destacada en la nueva especificación cualquier mención o método para administrar documentos # XML, a favor de JSON que, en cambio, obtiene un dedicado método de presentación del cuerpo del documento;

2. en 2015, Google propone desaprobar SMIL, el estándar de animación declarativa e interactividad en SVG; He escrito en el pasado sobre la utilidad de #SMIL y por qué no solo no debe desaprobarse, sino que su uso debería integrarse en # HTML, como señala el W3C;

3. en 2015, Google también anuncia el proyecto Accelerated Mobile Pages, supuestamente como una forma de hacer que las páginas web sean más accesibles y más rápidas de cargar en dispositivos móviles, que casualmente dependía en gran medida de aprovechar grandes CDN como Google para almacenar en caché el contenido (y opcionalmente pre-renderizarlo); no importa el hecho de que el artículo seminal de Diseño Web Receptivo sobre cómo diseñar para diferentes tamaños de pantalla era de 2010, que el atributo srcset para que las imágenes admitan pantallas de diferentes tamaños ya era compatible con los navegadores actuales de escritorio y móviles en ese momento, y que las razones principales por las que las páginas web no se cargaban rápidamente en dispositivos móviles se debían a la llamada crisis de obesidad web que se conocía al menos desde 2012., y que la razón principal por la que las páginas AMP se cargaban más rápido era porque venían con una décima parte de la basura inútil adjunta a las páginas «normales», por lo que el único beneficio real de AMP era obligar a los dispositivos web a escribir páginas más ágiles, con al menos un mínimo de capacidad de respuesta (y, por supuesto, para Google, para alentarlos a canalizar todo a través de los servidores de Google, o de cualquier otro gigante tecnológico, para facilitar la recopilación de métricas, la publicación de anuncios más rápida y más perfiles de usuarios);

4. todavía en 2015, Google anuncia la intención de desaprobar el elemento keygen, una característica de seguridad poco conocida pero poderosa que simplificó la generación de pares de claves criptográficas controladas por el usuario para una comunicación segura entre el cliente y el servidor; puede leer más sobre esto en la reacción de Tim Berners-Lee y en las relevantes «Memorias de la vieja web» de Hugo Landau.; cabe destacar que el interés principal de TBL en este elemento era ayudar a construir Solid, una mejora incremental en la WWW para hacerla más resistente a la centralización en la que se había pervertido su idea original (ver también el problema relevante en el rastreador de problemas de Solid); la importancia del manejo simplificado de los certificados de usuario y el papel que desempeñan en la autenticación mutua también se puede suponer por ser una de las características del protocolo Gemini liviano que también nació como respuesta a la centralización y la consiguiente complejidad de la World Wide Web.;

5. en 2018, Mozilla elimina el soporte RSS de Firefox a partir de la versión 64 y evita activamente abrirlos en el navegador, dándoles un trato aún peor que los archivos XML genéricos, para los que sigue mostrando la estructura (por ejemplo: compare cómo maneja su navegador el XML de estadísticas de uso para esta columna con la forma en que maneja el feed RSS y el feed Atom); la razón oficial es que la función «Marcadores activos» no se pudo portar fácilmente a la nueva arquitectura; el hecho de que el soporte para RSS aún pudiera implementarse a través de extensiones, que Mozilla no enviara una extensión para reemplazar ni siquiera parcialmente la función de Marcadores activos, dejando a sus usuarios en manos de extensiones de terceros potencialmente inseguras, y que los feeds recibieran un trato aún peor que el documento XML genérico muestran que la razón oficial es solo una excusa; esta es una de las principales grietas en la fachada de Mozilla, ya que comienza a mostrar que su existencia es solo una oposición controlada para que Google evite problemas antimonopolio: lo que Google quiere se va, y Google no quiere feeds web, por lo que los feeds web tienen que irse.;

6. en 2019, Google anuncia una serie de cambios para supuestamente hacer que las extensiones del navegador sean «más seguras» para los usuarios, comenzando a trabajar en lo que luego se convertiría en el Manifiesto de extensión V3; es inmediatamente evidente que al menos algunos de los cambios introducidos están destinados principalmente a evitar que funcionen los bloqueadores de anuncios y, en realidad, no hacen mucho para mejorar la seguridad o la privacidad.; a pesar de varios informes en contra de los cambios propuestos, en el mejor de los casos, ineficaces y, en el peor, perjudiciales, en los años siguientes Google continuará con el cronograma para desaprobar las API de extensión anteriores y finalmente tener éxito en sus esfuerzos de bloqueo de anuncios; aunque este cambio no es relevante actualmente para el enfoque XML/XSLT de este artículo, lo menciono no solo porque es uno de los muchos ejemplos de Chrome convirtiéndose menos en un Agente de usuario y más en una «herramienta de Google en tu ordenador» con el tiempo, sino porque este aspecto es importante para el futuro de XML y XSLT del lado del cliente, como diré más adelante.;

7. en 2021, Google intentó eliminarperiodistas a este ritmo, pronto no quedará ninguno en Gaza para informarte. algunos modismos comunes de interacción de JavaScript, blandiendo de nuevo la «seguridad» como razón, a pesar de que los cambios propuestos son mucho más extensos que la supuesta amenaza a la seguridad y se proponen mejores soluciones; puede leer sobre esto aquí y notar patrones de comportamiento similares al asalto del que quiero hablar aquí;

8. en 2023, Google cambia el nombre de su chatbot de Bard a Gemini, eclipsando así por completo el protocolo independiente de 4 años con el mismo nombre; posiblemente sea una coincidencia, lo que lo convertiría en el único ataque involuntario a la web abierta por parte de Google en los últimos 15 años aproximadamente —y en este momento incluso eso es dudoso;

9. en 2023, Google propone la API de Integridad del Entorno Web, de la que he hablado en su momento; aunque esto solo está relacionado tangencialmente con las iniciativas centradas en XML que es el tema de este artículo, resulta relevante mencionarlo aquí, ya que es otro ejemplo indicativo del impulso para hacer que los navegadores tengan menos Agentes de usuario y más spyware controlado por la empresa;

10. en 2023, Google elimina el soporte para el formato de imagen JPEG XL, introducido apenas dos años antes, privando a Internet de un formato que finalmente habría cumplido la promesa de un formato unificado para proporcionar compresión competitiva, tanto sin pérdidas como con pérdidas, decodificación progresiva, transparencia y animación, lo que le habría permitido reemplazar los formatos JPEG, PNG y GIF generalizados (y menos eficientes) que han sido el elemento básico de la web durante las últimas décadas. ; esto tampoco está directamente relacionado con XML (a menos que el motivo del odio sea que JPEG XL admita metadatos XMP), pero debe archivarse como «contra la web abierta e independiente», ya que evita al menos la reducción de costos de alojamiento y ancho de banda que ofrecería una transición a JPEG XL.

11. en 2023, después de reducir la clasificación de los sitios web HTTP simples durante años, Google anuncia una postura aún más agresiva para impulsar la adopción de HTTPS.; Tengo mucho que decir sobre la supuesta «seguridad» de HTTPS (y en particular sobre cómo no significa lo que la mayoría de la gente piensa que significa, particularmente en lo que respecta a la distinción entre la integridad de la conexión entre el cliente y el servidor versus la autenticidad del contenido, particularmente de relevancia tanto para los silos corporativos como para las redes sociales federadas), pero eso es material para un artículo diferente, así que aquí solo vincularé algunos artículos de Dave Winer (uno de los inventores de RSS), especialmente este particularmente profético, y señale la hipocresía de reclamar un interés por la seguridad por parte de la misma compañía que presionó para la eliminación del keygen;

12. en 2024, Google descontinúa la posibilidad de enviar feeds RSS para su revisión para incluirlos en Google News; la forma en que Google descubre ahora nuevos sitios de noticias o cómo recopila información sobre noticias publicadas es completamente opaca.

13. en 2025, Google anuncia un cambio en su Política del Programa Raíz de Chrome que, en 2026, dejará de admitir certificados con un Uso Extendido de Claves que incluya cualquier uso que no sea el servidor (subproceso Fediverso relevante, otro hilo Fediverso relevante); esto elimina efectivamente los certificados comúnmente utilizados para la autenticación mutua (¡oye, mira, es el tema de supresión de keygen nuevamente!) que incluyen roles tanto de cliente como de servidor; casualmente, esto también dificulta la implementación de S/MIME, a menos que pase por los servicios de Google, por supuesto, pero la guerra de Google contra el correo electrónico autohospedado merece su propio artículo, así que eso será para otro momento.

Y finalmente llegamos a estos días. Justo cuando las fuentes RSS están regresando y los usuarios comienzan a volverse escépticos de los silos corporativos, Google hace otra carrera para matar a XSLT, esta vez usando WHATWG como títere de calcetín. Particularmente digno de mención, el problema de Chromium correspondiente se creó antes del problema de Github de WHATWG. Por lo tanto, no sorprende a nadie que las reacciones abrumadoramente negativas al problema, las explicaciones detalladas sobre por qué #XSLT es importante y útil, las recomendaciones de que, en lugar de eliminarlo, los navegadores deberían pasar a versiones más recientes del estándar e incluso las indicaciones de bibliotecas mejores y más seguras existentes en las que basar estas nuevas implementaciones, todos los contrapuntos a la eliminación se hayan ignorado por completo.

Aún así, las reacciones negativas fueron tan extensas que, en última instancia, el problema quedó bloqueado, particularmente cuando la gente comenzó a señalar que «no tenemos suficientes recursos para gastar en esta» fue una excusa completamente idiota de compañías multimillonarias, o incluso de empresas más pequeñas como Mozilla que aparentemente tienen suficiente dinero para desperdiciar en funciones que nadie quiere como la integración de chat LLM: esto finalmente ha confirmado que el propósito del problema nunca fue realmente discutir si XSLT debería eliminarse o no, sino solo proporcionar una excusa endeble para pretender que la eliminación fue impulsada por un consenso en lugar de una directiva de arriba hacia abajo de Google.

Las únicas frases verdaderas declaradas por el Google responsable de este problema fueron que los navegadores han estado atascados con una versión obsoleta de XSLT durante más de dos décadas, y que las implementaciones en las que confían (Google y Apple) tienen algunos problemas de seguridad. El Googler en cuestión también omitió convenientemente varios otros hechos importantes.

Por ejemplo, omitió que se han lanzado dos nuevas versiones principales de XSLT desde que esta tecnología se implementó por primera vez en los navegadores: XSLT 2 en 2007 y XSLT 3 en 2017. Esto significa que cuando Google propuso por primera vez eliminar XSLT, ya se había lanzado una versión más nueva y considerablemente más poderosa del estándar durante seis años. Y ya en ese momento la gente pedía que se actualizara el soporte de los navegadores a la nueva versión.

Por lo tanto, no es por casualidad o por falta de recursos que los navegadores se queden atascados con el XSLT 1 de 1999: ha sido una elección intencionada contra la voluntad de los usuarios desde al menos 2013, el año que ya mencionamos como el punto de inflexión para la centralización de la web. XSLT ha sido boicoteado intencionalmente por Google, Apple y Mozilla: usar la excusa de que no se usa ampliamente en la actualidad, después de décadas de socavar cualquier esfuerzo en adopción, negarse a corregir errores o incluso a propperiodistas a este ritmo, pronto no quedará ninguno en Gaza para informarte.orcionar errores significativos para ayudar a depurar problemas relacionados, es una completa burla de las víctimas de estas políticas.

El Googler también omite mencionar que la implementación XSLT de Google y Apple (no la de Mozilla, que desarrolló la suya propia) se basa en un conjunto de bibliotecas de software libre cuyo mantenedor ha sufrido recientemente un bombardeo de informes de problemas casi abusivos de la explotación corporativa característicamente extractiva de # FLOSS, con solicitudes para brindar servicios profesionales sin pagarlos de ninguna manera. Repitámoslo de nuevo: estamos hablando de empresas multimillonarias que han estado explotando el trabajo de los mantenedores de software libre, exigiendo un trato preferencial sin costo para ellos, limitando sus esfuerzos a encontrar errores, sin mover un dedo para solucionarlos realmente, casi como si la intención principal fuera encontrar excusas para borrar la biblioteca en lugar de trabajar para mejorar los bienes comunes. (Y esto es incluso antes de entrar en la forma irresponsable en que se usaban estas bibliotecas.)

Pero, por supuesto, cualquiera que cuestione los motivos de las corporaciones que controlan el WHATWG o señale la abundancia de recursos que tienen, y cómo estos podrían gastarse fácilmente en llevar el soporte de XSLT al siglo XXI en lugar de gastarse en características antagónicas con el usuario, está «fuera de tema» y «en violación del código de conducta».

Al final, el WHATWG se vio obligado a cerrar los comentarios al proMemorias de la vieja webblema de Github para detener la avalancha de comentarios negativos, de modo que el Googler pudiera dar al siguiente paso: comenzar el proceso de formalizar el despido de XSLT.

Y sí, ese problema es una mina de oro si está buscando ejemplos de comportamiento abusivo: en el clásico gaslighting DARVO, el último comentario actual del Googler que abrió el problema en primer lugar es realmente una obra maestra. Y como no puedo responder allí, permítanme responder aquí:

Solo soy un ingeniero y no tengo un presupuesto ilimitado.;

Tú no, Google sí. Pide un presupuesto mayor. La necesidad de solucionar un riesgo de seguridad que, según tu, es tan importante debería ser una muy buena excusa para obtener más recursos. Si fallas en eso, ese es tu problema, no el nuestro, y no es, de ninguna manera, una razón válida para acabar con la web abierta. Los problemas de seguridad no están en el estándar web, están en la implementación que está utilizando (o más específicamente: leeching off).

Solo trato de hacer mi trabajo.


Esa excusa tampoco funcionó en los juicios de Nuremberg.

Me preocupo mucho por la salud de la web en general.

Mentira patente. Si te importara, tu única prioridad sería cómo mantener XSLT, ya que esa es la única solución que no afecta a los millones de usuarios que todavía usan XML y XSLT en la actualidad. Pero en realidad no te importa la salud de la web, solo te importan los resultados finales de tu empleador. Noticias instantáneas, serás despedido como todos los demás, independientemente de lo duro que los aguantes.

Quiero encontrar soluciones a problemas reales,

No hay nada que encontrar. Todo el hilo de comentarios está lleno de soluciones a los problemas reales. Simplemente no te gusta la respuesta. Han dicho repetidamente que las vulnerabilidades de seguridad se solucionan corrigiendo los errores en la biblioteca que usa Chrome o cambiando a bibliotecas más robustas y modernas como xrust o xee.

Entonces ya has encontrado las soluciones. Pero esa no es la solución que querías encontrar, porque esos «problemas» son solo excusas para finalmente hacer lo que Google ha estado intentando (hasta ahora sin éxito) durante más de diez años: matar XSLT.

y quiero minimizar el dolor que siente la gente por esta discusión sobre la eliminación de XSLT.

Ajá, y aquí vemos el desliz: la discusión nunca fue sobre si debería eliminarse o no. Siempre se trató de: vamos a eliminarlo sin importar lo que pienses; prepárate para sufrir.

Pero es importante recordar que los usuarios comunes que son víctimas de vulnerabilidades de seguridad también sienten dolor, y estoy tratando de minimizarlo también.

Hay una solución muy simple para resolver el «dolor» de tales usuarios, y como todos te han dicho, es arreglar la biblioteca o cambiar a una diferente.

Propuse algunas soluciones a los casos de uso concretos que escuché sobre este asunto. Si todavía hay brechas, me gustaría trabajar para cerrarlas.

Lo siento, pero eso es una completa mierda. Literalmente, no hay forma de resolver todos los casos de uso que XML+XSLT puede y para los que se está utilizando.

Es una lástima que no podamos tener esa discusión aquí; supongo que no podemos reabrir este problema para comentarios externos, debido al tono general de los comentarios anteriores. De cualquier manera, de ahora en adelante, solo responderé a conversaciones técnicas e ignoraré el resto, por mi propia cordura.

Eso es hilarante. Nunca has suministrado un argumento técnico para la eliminación de XSLT.  Literalmente, ni uno solo.

«La biblioteca XSLT que estamos utilizando tiene errores» no es un argumento técnico para eliminar el soporte XSLT del lado del cliente de las especificaciones.

«XSLT «solo» solo lo utilizan millones de personas para decenas de millones de cargas de página por mes» no es un argumento técnico para eliminar el soporte XSLT del lado del cliente. Las métricas ni siquiera son una excusa válida según las propias reglas de Chrome sobre cómo leer datos de telemetría.

«Una empresa de un billón de dólares no tiene los recursos para arreglar o cambiar la biblioteca XSLT», además de ser una completa estupidez, no es un argumento técnico de por qué no debería arreglar o cambiar la biblioteca XSLT.

Todos los comentarios sobre el tema han sido muy técnicos hasta que comenzó a decir tonterías y se negó a proporcionar respuestas técnicas a los comentarios técnicos que había recibido. Usted y sus colegas son los únicos que nunca han presentado un solo argumento técnico para defender su posición de que se debe eliminar el XSLT del lado del cliente. Porque esa nunca fue la intención en primer lugar: solo se trataba de «con qué queremos reemplazar nuestro antiguo soporte XSLT 1.0 con errores».

Y la verdad, independientemente de cuánto no le guste y de cuánto intente suprimirlo, es que solo hay una respuesta a eso, y es: un soporte XSLT más moderno del lado del cliente.

Se espera una actualización aquí como respuesta rápida a esta ridícula defensa de Google y del ingeniero que propuso el cambio, una defensa que procede de un ingeniero que trabajaba para Igalia, la misma compañía que implementó MathML para Chrome 10 años después de que Google lo eliminara, difícilmente un tercero objetivo.

En primer lugar, que Apple y Mozilla estén de acuerdo con algo que Google ha estado presionando para hacer durante más de 10 años no es la defensa de Google y Mason Freed por el cambio que crees que es. Apple no es menos #GAFAM que Google, y Mozilla es una oposición controlada.

Tratar de justificar este acuerdo como una oportunidad para «adelgazar su base de código» también es una completa tontería, cuando esos mismos ingenieros siguen presionando para agregar funciones y API de JavaScript que nadie necesita o desea, o que a veces incluso los usuarios rechazan activamente. Fue una excusa de mierda cuando Mozilla la usó para no restaurar el soporte para el formato de archivo MNG y sigue siendo una excusa de mierda en la actualidad.

La excusa del presupuesto tampoco cuela. Como ya dije anteriormente, si la compatibilidad con XSLT en Chrome tiene tantos errores que se considera un problema de alta seguridad, el enfoque correcto es enfocar los recursos en solucionar ese problema de seguridad, no en cambiar la especificación para que pueda justificar la eliminación del componente defectuoso. Si los equipos de Chrome, Safari y Mozilla no tienen suficientes recursos para solucionar sus problemas de seguridad, nadie debería usar esos navegadores. Y no, cambiar la especificación HTML para eliminar cualquier mención de XSLT para que pueda eliminarse de los navegadores no cuenta como «solucionar el problema de seguridad». Nadie en Google, Apple o Mozilla ha propuesto eliminar el soporte de JavaScript del navegador cada vez que surge un nuevo problema de seguridad relacionado con JavaScript, ¿verdad? Entonces tampoco hagas eso con XSLT.

Si Mozilla realmente se preocupa por aligerar su base de código de Firefox, puede comenzar eliminando todas las funciones de ML que nos han estado empujando con fuerza en contra de nuestra voluntad. Entonces podemos empezar a hablar de «recursos limitados», «aligerar la base de código» e incluso «la seguridad y privacidad del usuario». Lo mismo ocurre con Apple y Google. Por enésima vez: los «recursos limitados» no pueden usarse como excusa cuando los desarrolladores siguen agregando funciones que nadie quiere y se niegan a arreglar cosas de las que la gente se queja: ese no es un problema de recursos limitados, es un problema de recursos mal asignados. Es una cuestión de política.

Además, informarnos sobre el procedimiento de eliminación no tiene sentido, cuando Google ya ha dejado muy claro que en realidad no escucha los comentarios de los usuarios cuando su política lo requiere (¿Alguien manifiesta la eliminación de V2?

Y su TL; DR se equivoca en algo extremadamente importante: nunca se ha dado una buena razón para eliminar el soporte XSLT de los navegadores. Literalmente nunca y ninguna. El hilo estaba bloqueado porque la gente señalaba que las excusas dadas eran todas una mierda, y una mierda son.

(En la segunda entrega continuamos el viaje entre el nazismo web y la libertad)

‼️ La derecha utiliza una denuncia por violación a una menor en el barrio de Hortaleza para cargar contra las personas migrantes. 📰 Si el Ejército israelí sigue asesinando
periodistas a este ritmo, pronto no quedará ninguno en Gaza para informarte.

👎🏽América del Sur: Soberanía perdida en las nubes de las «big tech»🇧🇷

Open Democracy announces lay-offs

La estrategia de las gigantes digitales para la región consiste en extraer datos, conocimiento y recursos naturales

Cecilia Rikap

Hace apenas un año, en agosto de 2024, Brasil lanzó el Plan de Inteligencia Artificial (PBIA). Pionero en la región, buscaba avanzar en soluciones locales y públicas con cierta independencia de los gigantes estadounidenses, como el desarrollo de centros de datos propios.

Los centros de datos cumplen dos funciones: almacenar datos y procesar servicios de computación, desde cualquier solución de software hasta modelos de IA. A partir de la adopción masiva y exponencial de la IA asistimos a un aumento igualmente impresionante de la instalación de esta infraestructura en todo el mundo, aunque la gran mayoría sigue concentrada en Estados Unidos.

En América Latina, está a la cabeza Brasil con 187 centros de datos (públicos y privados), en el undécimo lugar a nivel global.

Subordinación tecnológica

En cuanto se lanzó el PBIA, los gigantes digitales que lideran la expansión de centros de datos redoblaron su apuesta para dominar el mercado brasileño.

Menos de un mes después de que se anunciara el PBIA, Microsoft comunicó una inversión de 2.700 millones de dólares para la nube e infraestructura de IA en Brasil, y usó ese anuncio en conversaciones reservadas con el gobierno para promover una agenda política más favorable.

Al mismo tiempo, Amazon aceleró su búsqueda de acuerdos sobre la nube con empresas públicas brasileñas —entre ellas, el Servicio Federal de Procesamiento de Datos (SERPRO), la mayor empresa estatal de servicios informáticos de Brasil— y dependencias del sector público.

Un año después de la firma del PBIA, poco queda en pie de los objetivos iniciales de avanzar en soberanía digital, y sus directrices comienzan a ser revisadas.

El gobierno aceptó una propuesta de SEPRO —en clara alianza con Amazon, Google y otras gigantes— de migrar los datos a las nubes de las empresas extranjeras, pero construyendo una capa intermedia para encriptarlos.

Aun asumiendo que esa capa asegure la protección de los datos de la población que posee el sector público, el gobierno dependerá estructuralmente de servicios digitales provistos por empresas como Amazon y Microsoft. Es decir, de servicios que usará a caja cerrada y de los cuales es prácticamente imposible escapar.

Mientras el gobierno brasileño se resignaba a intensificar el uso de la tecnología monopolizada por un puñado de multinacionales, el Ministerio de Hacienda, en conversación con el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, lanzaba —pero sin informar a la ciudadanía ni celebrar consultas públicas— una política de atracción de centros de datos que cuenta con el beneplácito de las empresas de Silicon Valley.

De aprobarse esta política (se trata de un decreto del Poder Ejecutivo, todavía no publicado ni enviado al Congreso para su aprobación), creará un régimen especial que incluye exenciones fiscales y de tasas por la importación de equipos que constituyen el 85% del total del costo del equipamiento necesario para la instalación de centros de datos.

Con este alto contenido importado, los centros de datos no generan encadenamientos productivos significativos en Brasil. Lo mismo sucede con la creación de empleo.

Una vez instalado —lo reconoce la propia Microsoft— un centro de datos no contrata a más de 50 personas por edificio. Quienes desarrollan modelos de IA o cualquier solución informática acceden a ellos vía Internet. En criollo, nadie desarrolla un modelo de IA, una plataforma o aplicación, sentándose dentro de un centro de datos.

Peor aún, y paradójico: las condiciones que el gobierno de Brasil impondría para acceder a esa desgravación impositiva no le pesan a estas empresas, sino que las benefician.

Por un lado, se les exigiría invertir entre el 2% y el 8% de sus ingresos brutos en el Fondo Nacional de Desarrollo Industrial y Tecnológico, destinado a promover la innovación local. Pero, sin la creación de una nube pública alternativa a las de las gigantes digitales, así estas inversiones se concretan, toda solución digital estará, más temprano que tarde, obligada a que se desarrolle y/o gestione en la nube de Amazon, o de Microsoft o Google.

El gobierno además propone requerir que un 10% de la capacidad de los centros de datos instalados en Brasil se ofrezcan a empresas locales, con lo que se promueve la migración de estas empresas a las nubes de gigantes extranjeros. Es decir que la propia política refuerza la subordinación tecnológica en la medida en que alienta a seguir ensanchando el ecosistema digital actual, estructuralmente dependiente de esos gigantes tecnológicos.

Menos agua y energía

Además, la instalación de centros de datos tiene un gran impacto socioambiental causado, entre otros factores, por el consumo descomunal de energía y agua.

Basta mirar el empeoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones aledañas a los centros de datos y la destrucción ambiental en Irlanda, un país que se consolidó muy temprano como polo de atracción de estas inversiones, y cuya población sufre hoy los efectos de una matriz energética colapsada.

Algo similar pasará, por ejemplo, en Caucaia, un municipio de la región de Fortaleza, ciudad del noreste de Brasil, donde la empresa que opera la plataforma TikTok planea construir un centro de datos. Se estima que su consumo diario de energía equivaldría al de 2,2 millones de brasileños.

Se trata de un problema global. Según la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, entre 2018 y 2022 el consumo de energía eléctrica de las 13 mayores operadoras de centros de datos aumentó casi 1,5 veces, pasando de 50 a 125 teravatios-hora. Dentro de esas 13, casi dos tercios del consumo se lo llevan Amazon, Google y Microsoft, en ese orden.

Incluso alimentando sus centros de datos con fuentes renovables —parcialmente, porque incluso cuando usan energía renovable mantienen reservas fósiles como resguardo ante interrupciones del suministro—, el negocio de estas empresas se basa en el estímulo a consumir cada vez más servicios en su nube. Esa energía renovable podría, en cambio, encontrar usos más importantes, como los sistemas de transporte público.

En cuanto al consumo de agua, en 2022, el de Microsoft creció un 34% y el de Google un 22%. Google afirma en sus informes ambientales que está aumentando su reposición de agua (de 6% en 2022 a 18% en 2023). Pero, incluso descontando esa reposición, su consumo neto de agua creció un 205% entre 2016 y 2023.

En respuesta a estas preocupaciones, el gobierno brasileño prometió que su política de promoción incluiría regulaciones medioambientales. Sin embargo, es dudosa la promesa, porque esta política se está discutiendo sin la participación del Ministerio de Medio Ambiente.

La instalación de centros de datos privados que funcionan cual bases militares extranjeras en territorio local no indican progreso, ni cambio tecnológico. En la era digital, el subdesarrollo se mide en el número de gigas que se almacenan y procesan en las nubes de un puñado de empresas. Invitarlas a instalarse en la región no es soberanía sino dependencia digital.

En última instancia, estos gobiernos deberían preguntarse cuántos centros de datos son realmente necesarios y dónde deberían instalarse para asegurar el mínimo impacto social y ambiental.

Para responder estas preguntas, deberían dar participación a la ciudadanía, comunicando los riesgos y las presiones de las grandes empresas extranjeras y nacionales, y coordinar acciones con otros países de la región.

Cada vez más voces responden a estas preguntas insistiendo en la necesidad de centros de datos públicos regionales, manejados de forma autónoma por instituciones públicas con representación amplia de las comunidades, pero independientes de intereses empresariales, en particular de los del capital concentrado de EEUU y China.

Lo que hace falta es decisión política. También financiamiento para poner límites y regular los abusos de poder de las gigantes de tecnología extranjeras —y de sus socias locales—, y para desarrollar tecnología abierta destinada al sector público y la ciudadanía.

🇦🇷1910 y los parásitos

🚒Muere otro trabajador del Operativo de Prevención y Extinción de Incendios Forestales