Texto presente en el último número de la Revista Anarquista Internacional Kalinov Most #12. Octubre 2025
*Introducción
El rechazo total a cualquier forma de autoridad, que incluye obvia y evidentemente al Estado y a sus eventuales administradores, constituye la crítica esencial y fundamental que desde el anarquismo se realiza al gobierno socialdemócrata de Gabriel Boric como a cualquier otro gobierno de turno.
Desde el momento en que grupos u organizaciones políticas y/o ciudadanas muestran sus intenciones de erigirse en autoridad entrando en el sucio juego del cálculo político, pasan a situarse al otro lado de la vereda para los espacios, entornos e individuos que tenemos por horizonte la libertad. Creemos que eso está claro y no debería ser objeto de mayor análisis o debates. No obstante, cada tanto y pasando por alto esta crítica histórica y fundamental, en distintos territorios nos encontramos con la desagradable sorpresa de que, desde nuestros propios entornos, por uno u otro motivo, se decide optar por apoyar solapada o abiertamente a movimientos o partidos de la izquierda por representar supuestamente «el mal menor» o » ser un freno al avance del fascismo».
Hoy, teniendo a la vista los resultados y el actuar del gobierno del Frente Amplio, son muchxs lxs que rasgan vestiduras y exhiben lágrimas de cocodrilo por haber respaldado pública o privadamente la candidatura socialdemócrata. El golpe de realidad fue contundente y, al parecer, vuelven a entender que los Estados recurrirán a cualquier medida, por más brutal que sea, para perpetuarse.
El gobierno de Boric ha sido un fiel reflejo de lo anterior; utilizando diversas estrategias que van desde la sutileza hasta la violencia explícita ha sabido apaciguar e incluso terminar con gran parte de las iniciativas subversivas que se venían dando con fuerza en este territorio. Entender que cualquier forma de Estado se sitúa en nuestras antípodas es fundamental para no dejarnos llevar por nefastos espejismos, como así también para establecer líneas de acción claras que permitan enfrentarlos teniendo en cuenta sus particularidades. Junto con esto es importante tener presente que el Estado es mucho más que su aspecto institucional, manifestándose en la mayor parte de nuestras relaciones. Su interiorización es prácticamente total en dónde cada unx pasamos a ser reproductores cotidianos de su lógica.
Prioritario es, por lo tanto, darnos cuenta de ello e intentar eliminar cada vestigio de autoridad de nuestras vidas y conductas.
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