Tekoşîna Anarşîst
La caída de un tirano suele convertirse en un elemento clave del proceso revolucionario. Un año después del derrumbe del régimen de al-Assad en Siria, la revolución de Rojava se enfrenta a preguntas difíciles, nuevos retos y un nuevo enemigo. Para comprender plenamente el estado de la revolución en la coyuntura actual, reflexionamos sobre los principales acontecimientos del año anterior.
Un nuevo régimen en el horizonte
l 1 de diciembre de 2024, el mando regional de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS-SDF) nos informó de que se había declarado el estado de emergencia general en todo Rojava. Dos días antes, Hay’at Tahrir al-Sham (HTS) había iniciado una nueva ofensiva militar en Idlib y había atravesado las líneas del Ejército Árabe Sirio (EAS), bajo el mando de Bashar al-Assad, cerca de Alepo. Al mismo tiempo, los mercenarios del Ejército Nacional Sirio (SNA, la fuerza proxy de Turquía en Siria) comenzaron a atacar las zonas controladas por las FDS. El frente entre las FDS y el SNA se recrudeció rápidamente, con ataques en la región occidental de Shehba (cerca de Afrin) y más bombardeos de lo habitual en la franja ocupada entre Serekaniye y Gire Spi, a lo largo de la disputada autopista M4. [1]
El 4 de diciembre, tras circular rumores en las redes sociales de que el líder de HTS había muerto en un bombardeo ruso, un hombre conocido en aquel momento como Mohammed al-Jolani los desmintió publicando un vídeo desde la ciudadela de Alepo. Llevaba una camisa militar verde en lugar del uniforme de camuflaje y el turbante que había lucido durante la rueda de prensa en la que anunció la formación de HTS en 2017. También se había recortado la barba, en un intento por parecer más moderado a los ojos de los medios occidentales. Dos días después, cuando concedió una entrevista exclusiva a la CNN, quedó claro que algo estaba pasando.
Poco después, el 8 de diciembre, al-Assad huyó de Siria hacia Moscú. El líder del HTS, Mohammed al-Jolani, ocupó rápidamente su lugar, recibiendo visitas diplomáticas y a periodistas en el palacio presidencial de Damasco. Sin cansarse de la farsa, cambió su atuendo de guerrilla de color verde oliva por el traje y la corbata de un político. Para completar la transformación, también dejó de usar su nombre de guerra yihadista, cambiándolo por su nombre legal, Ahmed al-Sharaa, antes de reclamar finalmente la presidencia siria.[2]
Los sirios de la diáspora celebraron el colapso del régimen, convencidos de que lo que viniera después tendría que ser mejor. La guerra civil de doce años había dejado más de medio millón de muertos y varios millones de desplazados, mientras las potencias extranjeras competían por imponer sus agendas en el país. El futuro seguía lleno de incertidumbre, pero eso no empañó el ambiente festivo. Se bailaba en las calles y muchas estatuas de la familia al-Assad fueron derribadas mientras la gente celebraba la caída del régimen. En medio del miedo y la incertidumbre, aquellos días se convirtieron en una inesperada fuente de esperanza y euforia. Casi podíamos saborear la libertad y la paz, sabiendo que un brutal régimen de 50 años de duración había llegado por fin a su fin.
Seguimos de cerca esos acontecimientos desde Rojava, los territorios liberados dentro de una Siria devastada por la guerra, donde la revolución liderada por los kurdos se había convertido en una fuente de esperanza, no solo para los kurdos, sino también para muchos árabes, asirios, armenios y personas de otras comunidades étnicas que consideran Siria su hogar. Muchos revolucionarios internacionales han viajado hasta aquí a lo largo de la Guerra Civil Siria, algunos motivados por la lucha contra el ISIS, otros por los ideales del Movimiento de Liberación Kurdo. Esos ideales se denominaban «confederalismo democrático», un marco desarrollado por Abdullah Öcalan durante sus años de prisión en Turquía, donde sigue recluido hoy en día. La propuesta consistía en la construcción de una sociedad sin Estado y sin clases, en la que las comunas, las cooperativas y las academias fueran las unidades fundamentales de la autogestión y la autodefensa del pueblo.
En los ocho años que llevamos en Rojava, hemos visto derrumbarse dos sistemas autoritarios: primero el Estado Islámico y ahora el régimen de al-Assad. A medida que nuevas fuerzas se alinean para llenar el vacío de poder dejado por al-Assad, aún no está claro cómo afectará este colapso a la sociedad siria y al proyecto revolucionario liderado por los kurdos. En primer lugar, entre estas nuevas fuerzas se encuentra la coalición fundamentalista liderada por Jolani, que inicialmente se presentó como una alternativa democrática al régimen y reivindicó el legado de la Primavera Árabe. Jolani ocultó su pasado como yihadista y adoptó una imagen más moderada. Se cuidó mucho de no revelar que había recibido financiación del califato del Estado Islámico, de Abu Bakr al-Bagdadi, para establecer Al Qaeda en Siria, y se labró con cautela una imagen aceptable de sí mismo como reformista capaz de estabilizar una región caótica y devastada por la guerra. La estrella de Jolani ascendió rápidamente, mientras que el régimen de Assad pasó a ser cosa del pasado en cuestión de semanas. Estábamos entrando en una nueva realidad, con un nuevo régimen autocrático en el horizonte.[3]
La ofensiva relámpago que arrasó Siria
En noviembre de 2024, una coalición de grupos militares en Idlib, situada en el noroeste de Siria, liderada por Hay’at Tahrir al-Sham (HTS)[4] lanzó una amplia operación militar contra el régimen de Bashar al-Assad. Esta ofensiva, respaldada por el Estado turco y con el apoyo tácito de las potencias occidentales, utilizó drones de fabricación local a una escala nunca antes vista en Siria. Los aliados de Bashar al-Assad estaban distraídos en otros frentes: Rusia estaba ocupada en Ucrania e Irán se centraba en la ofensiva israelí contra Hezbolá en el Líbano y Hamás en Gaza. Por supuesto, esto es una simplificación, y se podría decir mucho más sobre el papel de las diferentes fuerzas geopolíticas en Siria. No obstante, el resultado fue que el HTS avanzó a través de las líneas de las fuerzas de Assad en cuestión de semanas.
Aunque se produjeron algunos enfrentamientos en Alepo,[5] en los primeros días quedó claro que HTS se centraba en combatir al ejército del régimen, más que a las fuerzas de las FDS estacionadas en Ashrafiya y Sheikh Makhsoud (los barrios mayoritariamente kurdos de Alepo). Tras expulsar a las fuerzas del régimen y a sus aliados militares de Alepo, los soldados de HTS avanzaron hacia las ciudades de Hama, Homs y, finalmente, Damasco. Los soldados reclutados del régimen, con frío, hambre y miedo ante el enemigo que se acercaba, desertaron de sus cuarteles y huyeron. Rusia intentó llevar a cabo unos cuantos ataques aéreos simbólicos, junto con algunas respuestas dispersas de Hezbolá, pero la ofensiva no encontró resistencia significativa en ningún lugar. Nos sentíamos cautelosamente optimistas; parecía que los futuros gobernantes de Siria no estaban interesados en enzarzarse en peleas con las FDS. Ahora, un año después, se han repartido las cartas y tenemos una idea más clara de nuestra mano.
Turquía, que sería el repartidor definitivo, nunca ha cedido en su hostilidad hacia Rojava, y aprovechó el caos de la ofensiva relámpago para atacarla. El SNA, entrenado y armado por el Estado turco, con salarios pagados en liras turcas, atacó la región de Shehba y su principal ciudad, Tal Rifaat. Esa región albergaba varios campos de refugiados que acogían a quienes escaparon de la invasión de Afrin en 2018. Estos refugiados fueron desplazados de sus hogares una vez más bajo la amenaza de ejecuciones, secuestros y saqueos —práctica habitual de los mercenarios turcos—. Huyeron hacia otras regiones bajo el control de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), sin saber que volverían a verse desplazados un año más tarde, cuando las FDS se vieron obligadas a replegarse aún más. Poco después de la ocupación de Tal Rifat, el Ejército Nacional Sirio (SNA) pasó a atacar Manbij. Kobane, una ciudad emblemática por su resistencia contra el ISIS en 2015, situada estratégicamente al otro lado del río Éufrates, en la frontera con Turquía, se encontraba ahora en el punto de mira del SNA.
El puente de Qereqozah y la presa de Tishrin, cruces sobre el Éufrates que separan Manbij y Kobane, se convirtieron en puntos de estrangulamiento vitales donde las FDS lograron frenar el avance del SNA. Se lanzaron oleadas de ataques contra ambos puentes, pero las FDS —con el apoyo de convoyes de civiles que viajaron para respaldar la resistencia— se mantuvieron firmes. Gente de todo el noreste de Siria vigiló atentamente la presa durante meses, haciendo suyo el clásico lema antifascista de la Guerra Civil Española: «No pasarán». La defensa de Tishrin constituye un poderoso ejemplo de resistencia exitosa, que refleja la unidad y la madurez de un movimiento revolucionario en el que las luchas políticas militares y civiles estaban inextricablemente entrelazadas.
Por supuesto, la resistencia tuvo su precio. Durante más de tres meses, las caravanas de civiles organizadas en toda la DAANES para apoyar a la presa de Tishreen se convirtieron en blanco de drones y morteros turcos. Murieron más de 20 civiles, entre ellos varias figuras destacadas de la vida civil kurda, como el cómico kurdo Bave Teyar y dos periodistas kurdos, Cihan Bilgin y Nazım Daştan. Tras un acuerdo de alto el fuego en marzo de 2025, los convoyes civiles hacia la presa de Tishreen cesaron. El intento oportunista del Estado turco de hacerse con el control del noreste de Siria mientras HTS avanzaba hacia Damasco había fracasado. La revolución en Rojava había sobrevivido y parecía que podría tener un puesto, aunque fuera efímero, en la mesa de la nueva coalición de poder que estaba surgiendo en Siria.
Poco después de que Bashar al-Assad huyera del país, el Gobierno de Salvación Sirio, un órgano administrativo vinculado a HTS que gobernaba Idlib, se trasladó a Damasco. Hubo algunos cambios menores en los nombramientos tras las negociaciones y acuerdos con otras fuerzas, acompañados de un puñado de escándalos. Uno de los más atroces fue un vídeo de 2015 en el que el nuevo ministro de Justicia, Shadi Mohammad al-Waisi, aparecía en las calles de Idlib leyendo sentencias de muerte para mujeres acusadas de prostitución. Se mostró cómo disparaban a estas mujeres en la cabeza tras pronunciar su veredicto. Otras incluían una declaración de Aisha al-Dibs, la única mujer miembro del gobierno de transición, que instó a las mujeres a «no ir más allá de las prioridades de su naturaleza dada por Dios». Estas posturas se oponen directamente a la revolución de las mujeres en Rojava, cuyo lema central «Jin, Jiyan, Azadi» (Mujeres, vida, libertad) rechaza la violencia estatal contra las mujeres.
El 29 de enero, los principales líderes militares de los grupos HTS y SNA se reunieron en el palacio presidencial de Damasco para celebrar lo que denominaron la «Conferencia para anunciar la victoria de la revolución siria» (en árabe: [مؤتمر إعلان انتصار الثورة السورية]). No invitaron a las FDS, ni tampoco a los grupos armados drusos u otras facciones armadas de Siria. En esa conferencia a puerta cerrada, al-Jolani fue proclamado presidente de Siria, solo un mes después de que Estados Unidos retirara la recompensa de 10 millones de dólares por su cabeza.
Acuerdos y masacres
Tras un invierno violento plagado de ofensivas militares, la situación parecía haberse calmado y comenzaron las negociaciones. La presencia del antiguo líder de HTS en el palacio presidencial supuso una importante victoria para Turquía, a pesar de que su fuerza aliada no había logrado empujar a las DAANES al este del Éufrates. Israel, que también vio una oportunidad, lanzó la mayor campaña aérea de su historia. Una serie de ataques aéreos a finales de febrero acabó con todo el armamento avanzado que le quedaba al Ejército Árabe Sirio, con casi el 90 % de su capacidad militar supuestamente destruida. Las defensas aéreas, las fábricas de municiones y la marina fueron los objetivos principales, pero también se destruyeron muchos vehículos blindados y bases militares. Las FDI también ampliaron su ocupación de los Altos del Golán a una «zona de amortiguación» en el sur de Siria con el pretexto de bloquear posibles rutas de suministro de Hezbolá; en realidad, para asegurarse de que los nuevos gobernantes de Siria no supusieran una amenaza para Israel.
En medio de todo esto, HTS y las FDS intentaron alcanzar acuerdos de coexistencia. Mazlum Abdi, comandante en jefe de las FDS, y al-Jolani, presidente provisional de Siria, habían estado en comunicación para evitar una confrontación directa en Alepo, donde ambos tenían fuerzas presentes. Durante el conflicto, que duró más de una década, DAANES había sido la región más estable de Siria, tanto política como económicamente. Durante este tiempo, la administración liderada por los kurdos nunca había abogado por la secesión de Siria, sino por un país democrático y federal. A principios de 2025, los principales edificios administrativos de la DAANES comenzaron a exhibir la bandera de la independencia siria junto a la bandera de Rojava, un gesto que ponía de manifiesto su deseo de construir una nueva Siria en lugar de perseguir una agenda secesionista. Se organizaron numerosas manifestaciones en ciudades importantes como Qamishlo, donde la bandera de las FDS y las banderas de la independencia ondeaban una al lado de la otra.
Las FDS también lograron algunos avances militares en el invierno tras el colapso del régimen, tomando el control de algunas zonas al sur de Raqqa y de la ciudad de Deir Ezzor. Dichos avances eran necesarios para contrarrestar el creciente nivel de actividad de las células durmientes del ISIS, que también estaban aprovechando el colapso de Assad para asaltar pueblos y depósitos militares en las zonas desérticas centrales de Siria. Los yacimientos petrolíferos de Deir Ezzor tienen un gran valor estratégico para EE. UU., por lo que este país acordó ofrecer apoyo condicional a las FDS para garantizar que dichos yacimientos no se convirtieran de nuevo en una fuente de ingresos para el ISIS. Los yacimientos petrolíferos también se han convertido en una prioridad para la nueva administración de Damasco, que espera generar suficientes beneficios para financiar el frágil nuevo Estado. Como gesto de buena voluntad durante las negociaciones de paz, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) hicieron la concesión de entregar Deir Ezzor, con la esperanza de generar cierta buena voluntad. Estas medidas también eran necesarias para calmar las tensiones con Turquía, que amenazaba abiertamente con entrar en Siria y acabar con la Administración Autónoma. Aunque esto les dio un respiro a las FDS, a la larga estas concesiones y gestos no les granjearon ninguna buena voluntad duradera.
Mientras tanto, el gobierno provisional de Damasco se encontraba en una posición fuerte: contaba con el pleno apoyo de Turquía, así como con el reconocimiento formal de muchos Estados árabes y occidentales. Esto les proporcionó la legitimidad para gobernar como la nueva autoridad en Siria y presentar su toma del poder como un paso necesario para liberarse de la brutalidad del régimen de Assad. No era ningún secreto que su fuerza militar estaba compuesta principalmente por musulmanes suníes fundamentalistas, lo que dejaba a otras minorías en la incertidumbre sobre lo que podría suceder a continuación. El gobierno de transición organizó reuniones simbólicas con figuras religiosas de estas diferentes minorías para disipar esos temores, prometiendo paz y estabilidad para todos los grupos étnicos de Siria. Sin embargo, pronto quedó claro que esas promesas no eran más que humo y espejos.
A principios de marzo de 2025, HTS inició operaciones militares en las zonas costeras de Latakia, donde viven comunidades mayoritariamente alauitas.[6] Los soldados de HTS lanzaron ataques contra la población alauita, con brutales asedios y ejecuciones de civiles. Las brigadas del Ejército Nacional Sirio (SNA) se unieron a esas operaciones, y muchas de ellas hicieron llamamientos públicos a la «yihad contra los infieles». Se asaltaron pueblos enteros, y la brutalidad de los hechos se difundió a través de las redes sociales. Esos vídeos revelaron al mundo exterior lo que muchos ya sospechaban: a pesar de la imagen que ofrecían los medios occidentales, los nuevos gobernantes de Siria distaban mucho de ser reformistas democráticos que se rebelaban contra un régimen tiránico. Para proteger su recién forjada imagen de moderado y reformista, Al-Jolani pidió que se investigaran las masacres, una hábil maniobra de distracción para calmar las tensiones y retrasar cualquier consecuencia por la violencia sectaria orquestada por sus soldados.
El 10 de marzo, mientras las masacres aún estaban en curso, se celebró en Damasco una ceremonia simbólica con Mazlum Abdi y Al-Jolani. Firmaron un memorando de entendimiento que subrayaba su voluntad conjunta de trabajar juntos por una Siria pacífica e inclusiva. Ese acuerdo pretendía ser la piedra angular de futuras negociaciones, estableciendo comités de diálogo con la tarea de elaborar una propuesta antes de que acabara el año. Estas conversaciones tenían por objeto definir cómo se integrarían las instituciones del noreste de Siria —tanto civiles como militares— en el nuevo Estado sirio. Las negociaciones incluían los derechos de los kurdos y el derecho al retorno de las personas desplazadas por la guerra. Sin embargo, el lenguaje empleado era impreciso y el memorándum no era jurídicamente vinculante. Se trataba simplemente de una declaración de buenas intenciones y cooperación, nada más. El plazo fijado para la implementación era antes de que acabara el año. Pero, al cerrarse el año, vimos que se habían elaborado otros planes en su lugar.
Integración y disolución
Hasta hace muy poco, las negociaciones en curso eran un tema de debate muy vivo en las calles del noreste de Siria. Todo el mundo estaba cansado de la guerra. Todo el mundo había perdido a familiares y seres queridos en el frente. Aunque estaba claro que cualquier acuerdo con el gobierno provisional requeriría concesiones significativas, también existía el consenso de que renunciar a la mayor parte de los avances logrados durante la revolución sería inaceptable. La cuestión pasó entonces a ser cuánto estaba dispuesto a ceder el DAANES para evitar una nueva guerra —una que, en última instancia, se les impondría a pesar de sus intentos diplomáticos—. Ahora, en retrospectiva, parece que las líneas de concesión siempre se estaban desplazando hacia las líneas rojas del movimiento kurdo.
Las negociaciones para la integración en el nuevo Estado sirio se centraron en dos procesos clave: la integración de las fuerzas de las FDS en el ejército y la reorganización de la administración civil. Damasco ha exigido que las FDS se disuelvan y que sus miembros se incorporen a título individual al nuevo Ejército sirio. En una contrapropuesta, las FDS insistieron en incorporarse al ejército sirio como regimientos que acataran la estructura de mando del ejército sirio. Esta contrapropuesta garantizaría que las fuerzas armadas del noreste de Siria permanecieran intactas. Una de las cuestiones más importantes, y aún sin resolver, en este proceso de integración es el destino de las Fuerzas de Defensa de las Mujeres (YPJ). Las YPJ son la vanguardia de la revolución de las mujeres, empoderándolas no solo para tomar las armas, sino también para asumir el liderazgo en funciones civiles y militares. El gobierno islamista de Damasco no tiene ningún interés en la igualdad de género ni en la libertad de las mujeres, y este es un punto en el que las FDS no están dispuestas a ceder.
La administración civil planteó sus propias cuestiones, como el destino del sistema de copresidencia implementado en las DAANES para garantizar un liderazgo equitativo en las instituciones civiles. Además de la representación de género, el sistema de copresidencia también promueve la diversidad étnica y religiosa, creando un sistema en el que se puede encontrar a mujeres kurdas y hombres árabes trabajando juntos como copresidentes en los consejos regionales. Otro punto importante de controversia fue el derecho de los estudiantes a la educación en su lengua materna. Desde que se declaró la autonomía, en las escuelas de Rojava, desde la educación preescolar hasta la superior, se imparten clases en kurdo. De hecho, la lucha por la libertad lingüística ha sido fundamental para el movimiento kurdo, activo en cuatro países (Turquía, Siria, Irak e Irán). El Gobierno de Al Jolani querría limitar el kurdo a una asignatura optativa de lengua extranjera de dos horas semanales.
Se ha escrito mucho sobre el confederalismo democrático, por lo que no entraremos en más detalles aquí. Pero, brevemente, el DAANES se basaba en comunas locales que se unían en consejos regionales. Estos consejos regionales formaban a su vez instituciones cantonales y un congreso federal donde los delegados coordinaban sus políticas y su trabajo.[7] Se trata de un sistema complejo basado en la idea de que la implementación de la verdadera democracia requiere un proceso formal de toma de decisiones de abajo arriba que limite el poder estatal centralizado. Anima a las personas a asumir la responsabilidad de sus vidas y a encontrar soluciones a los problemas sociales a través del debate y la acción colectivos.
Con tres potencias regionales compitiendo por el control, lo que ocurre en Siria rara vez se queda en Siria. En concreto, los intereses del Estado turco han tenido un impacto negativo en las negociaciones de Damasco. Para Erdoğan, la revolución en el noreste de Siria supone una amenaza para su agenda imperialista neootomana. Él preferiría una Siria que fuera un protectorado turco sumiso. El Estado turco ha librado una guerra prolongada contra el movimiento de liberación kurdo, tanto dentro como fuera de sus fronteras. Las operaciones militares en Afrin durante 2018 y a lo largo de la franja de Gire Spi-Serekaniye en 2019 establecieron regiones ocupadas por Turquía en Siria, con soldados turcos sobre el terreno y la enseñanza del turco en las escuelas. Los diplomáticos turcos no han ocultado su deseo de controlar estos territorios, al igual que controlan el norte de Chipre y el Cáucaso. Mientras tanto, Israel también se está adentrando más en Siria, expandiéndose desde los Altos del Golán ocupados hacia la parte sur del país. Situado de lleno en la órbita de Turquía y Estados Unidos, no es de extrañar que al-Jolani esté considerando adherirse a los Acuerdos de Abraham y normalizar las relaciones con Israel.
En medio de estas delicadas y multipolares negociaciones, se produjo un anuncio inesperado. Tras una serie de negociaciones entre Abdullah Öcalan —el líder encarcelado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK)[8]— y el Estado turco, el PKK anunció su disolución. Esto supuso una sorpresa para muchos, y los motivos que llevaron a tomar esta decisión siguen siendo objeto de acalorados debates. Pero algo que todas las partes reconocen es que las conversaciones entre Öcalan y Turquía tuvieron tanto que ver con Siria como con Turquía. [9]
Como se ha comentado anteriormente, Siria se encuentra dividida entre al menos dos potencias: Turquía en el norte e Israel en el sur. Como resultado de este tira y afloja, la autonomía kurda lograda en Siria se encuentra en un estado de fragilidad perpetua, y ahora más que nunca. Israel ha realizado recientemente gestos hacia el pueblo kurdo, aunque no le ha ofrecido apoyo material como hizo con el pueblo druso en el sur tras los ataques que este sufrió.[10] Israel aprovechó estos ataques para presentarse como defensor de los drusos, utilizando esto para legitimar aún más su expansión hacia el sur de Siria.
Tras el colapso del régimen de Assad, las redes de contrabando sirias de Hezbolá se desmoronaron. Los ataques aéreos israelíes contra Irán en junio del año pasado pusieron de manifiesto el afán de Netanyahu por derrocar al régimen iraní. Aviones de las Fuerzas de Defensa de Israel bombardearon numerosas instalaciones militares en el noroeste de Irán, en la frontera con las regiones kurdas, lo que llevó a algunos a especular que podría tratarse de un intento de instigar un levantamiento kurdo que agravara la inestabilidad de Irán. Los kurdos están deseosos de un Irán diferente, pero no están dispuestos a luchar como quinta columna en una guerra iniciada por Israel. Con Irán recientemente neutralizado, las dos grandes potencias que quedan en Oriente Medio son Israel y Turquía. Algunos creen que es solo cuestión de tiempo que estalle un conflicto entre Turquía e Israel. Una baza geopolítica en el último proceso de paz en Turquía ha sido este posible conflicto futuro. El Kurdistán se encuentra justo en medio de ambos países. Öcalan es consciente de que, si estalla la guerra entre ellos, los kurdos podrían verse empujados a otro pacto con el diablo para sobrevivir, esta vez con Israel. Evitar convertirse en peones en un juego sionista fue una de las principales razones que adujo Öcalan para iniciar el proceso de paz entre el Kurdistán y Turquía.
Los intentos anteriores de iniciar negociaciones de paz, incluidos los de principios de la década de 2000 y de nuevo en 2013, enseñaron al PKK amargas lecciones, al igual que lo hizo ser testigo de las trágicas negociaciones entre las FARC y el Estado colombiano. No son tan ingenuos como para pensar que el proceso de paz será fácil. El desarme del PKK ha comenzado, pero no se materializará plenamente hasta que el Estado turco demuestre su voluntad de resolver la cuestión kurda por la vía política. La guerrilla kurda conservará sus armas como medio de autodefensa, con plena conciencia de que la autodefensa es una necesidad fundamental para la supervivencia, lo único que puede protegerlos de la aniquilación. Las FDS ya han declarado que acogen con satisfacción el proceso de paz, pero que la petición de desarmar al PKK no les concierne y que no tienen previsto deponer sus propias armas. La disolución del PKK fue, por lo tanto, una maniobra política, no militar. Sin embargo, dada la situación de los recientes acontecimientos en Siria, cada vez es menos claro si el acuerdo entre Turquía y el PKK sobrevivirá.
Retirada a Rojava
Un año después de la caída de Assad, la guerra ha vuelto a Siria una vez más. Los acuerdos de transición firmados por Mohammed al-Jolani y Mazlum Abdi en marzo de 2025 han sido descartados. A pesar de sus mejores esfuerzos por llevar a cabo una diplomacia cuidadosa —en ocasiones incluso dolorosa—, la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria solo fue capaz de retrasar la guerra inevitable que volvió a llegar a sus puertas.
La actual sucesión de acontecimientos comenzó a principios de enero, cuando dos barrios kurdos históricos de Alepo —Sheikh Maqsoud y Ashrafieh— fueron brutalmente atacados por el nuevo ejército del Gobierno de transición sirio. Estos barrios, aunque geográficamente aislados de DAANES, llevaban más de una década autogobernándose, al igual que gran parte de Rojava. La violencia provocó el desplazamiento de 150 000 kurdos y sirios, y los atacantes mataron al menos a 24 personas y cometieron numerosos actos de brutalidad. Abrumadas, las FDS negociaron un alto el fuego y se retiraron de Alepo. Este alto el fuego sería el primero de una serie de acuerdos incumplidos. Las fuerzas de Jolani ampliaron rápidamente su ofensiva, tendiendo emboscadas a las FDS mientras se retiraban. Las FDS y su proyecto más amplio de autogobierno se desintegraron a medida que las poblaciones árabes y los líderes tribales se distanciaban, con la esperanza de evitar la ira de Damasco.
El 19 de enero, Mazlum Abdi viajó una vez más a Damasco y se reunió con Mohammed al-Jolani y otros representantes del actual Gobierno. Envalentonado por la retirada parcial de las FDS, al-Jolani exigió la integración completa de las FDS como soldados individuales en lugar de unidades y la disolución de las DAANES en el Estado sirio; a cambio, prometió un alto el fuego permanente. Con la esperanza de evitar que el conflicto se extendiera, Mazlum Abdi aceptó el alto el fuego. Abdi pidió un plazo de cinco días para consultar con otros líderes de las SDF y las DAANES. Esto fue rechazado: los ataques contra las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) continuaron. Finalmente, el Gobierno de transición sirio recuperó las ciudades de Raqqa y Tabqa, que habían sido liberadas del Estado Islámico y estaban gobernadas por las FDS desde 2017. Se trataba de importantes centros de mayoría árabe dentro de la Administración Autónoma, lo que ponía de manifiesto su compromiso con una democracia pluralista y de base en Siria. También se hicieron con los estratégicos yacimientos petrolíferos de Deir el-Zour. Este rápido avance llevó a al-Jolani a las afueras del bastión de la revolución, Kobane, la orgullosa pero marcada ciudad que se ha erigido como símbolo de la victoria sobre el ISIS desde 2015. Actualmente, el ataque ha terminado en un punto muerto, pero el territorio que antes estaba bajo la égida de DAANES se ha reducido en casi un 80 %, dejando solo la región de mayoría kurda bajo la Administración Autónoma: Rojava.
Las zonas anteriormente controladas por las FDS albergaban varios campos de prisioneros donde se encontraban miembros del ISIS y sus familias, como al-Hol y otro en la localidad de Sheddadi. Estos campos han formado parte del cínico acuerdo con las potencias estadounidenses y europeas. ¿Qué se iba a hacer con los peores de los peores prisioneros, algunos de ellos ciudadanos europeos? Las FDS habían custodiado los campos durante casi una década, pero durante la guerra y la retirada posterior, fueron abandonados a manos del HTS, cuyos miembros a menudo comparten la ideología yihadista de los prisioneros. Las imágenes de detenidos de estas prisiones escapando o siendo «liberados» se difundieron rápidamente, junto con las de alguien ondeando la bandera del ISIS en lo que en su día fue la capital del califato, Raqqa. Estas imágenes provocaron temor y conmoción entre los kurdos y todos aquellos que habían sufrido este tipo de fundamentalismo yihadista extremo. Aunque Trump declaró su plena confianza en la capacidad de HTS para vigilar las prisiones, esto es claramente una farsa, ya que aviones estadounidenses han estado evacuando a miles de prisioneros de Siria para mantenerlos a salvo en prisiones iraquíes.
Con Assad fuera del poder, Israel desatado y el Estado turco reafirmando una vez más su dominio regional, parece que las potencias imperiales han decidido que su utilidad para el movimiento de liberación kurdo ha llegado a su fin. La relación fue calificada sin rodeos el 20 de enero como «caducada» por Tom Barrack, quien es tanto embajador de Estados Unidos en Turquía como enviado especial a Siria, dejando claro su papel estratégico en la región. Muchos comentaristas han calificado esto de traición, pero tal abandono no es algo desconocido para los kurdos. Sin duda, han previsto que esta alianza táctica, y no política, llegara a su fin. La cuestión a más largo plazo a la que se enfrenta el movimiento es por qué el proyecto del confederalismo democrático no cuajó entre las poblaciones árabes que vivían bajo la Administración Autónoma. Si la ideología revolucionaria del Movimiento de Liberación Kurdo hubiera echado raíces, tal vez se habría evitado el actual aislamiento y la rápida deserción de los participantes árabes en las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).
¿Qué viene después de la supervivencia?
El futuro de Rojava es menos claro que hace un año y está plagado de nuevos retos. Los Estados vecinos con ambiciones imperialistas vuelven a competir por el control de una Siria que está abocada a una guerra entre Al Qaeda en traje de tres piezas y el Movimiento de Liberación Kurdo. Dada la crisis actual y la naturaleza perpetuamente inestable de la política turca, tampoco está claro si el PKK renunciará a su disolución. Sin embargo, a pesar de esta incertidumbre, el Movimiento de Liberación Kurdo sigue comprometido con sus objetivos. Las propuestas sociales y políticas que han articulado representan el único camino hacia una coexistencia liberadora de pueblos que han sido enfrentados entre sí durante más de un siglo. Estas ideas no solo son valiosas para Siria y Oriente Medio, sino también para todos los revolucionarios del mundo que intentan superar las barreras impuestas por la nacionalidad, la etnia o la religión. Ante una amenaza existencial, el movimiento de liberación en Rojava está planificando su supervivencia mediante una redefinición de sí mismo, al igual que en su día desafió los antiguos límites del centralismo democrático y la liberación nacional con el confederalismo democrático y el internacionalismo. La revolución hará todo lo posible por defenderse. Si logra sobrevivir a este momento, tal vez pueda extenderse más allá de Rojava y construir un nuevo mundo sobre las ruinas de Siria.
Notas
[1] La M4 reviste una importancia estratégica porque conecta las regiones occidental y suroccidental del noreste de Siria para el comercio y el transporte, y ha sido durante mucho tiempo un punto de interés para Turquía durante la guerra civil.
[2] Una nota sobre los nombres: Mohammed al-Jolani es el nombre de guerra que utilizaba Ahmed al-Sharaa cuando era militante de Al Qaeda. Aquí nos ceñimos a al-Jolani en lugar de ocultar sus orígenes.
[3] Para un análisis y una evaluación anteriores, puedes leer nuestro artículo publicado en abril «Entre la autonomía y la integración: Rojava navegando por la nueva Siria», escrito para la revista de la UCL. tekosinaanarsist.noblogs.org
[4] Para volver a insistir, HTS es el cambio de imagen «moderado» de al-Nusra, que era la rama de Al Qaeda en Siria.
[5] Para una evaluación de estos primeros días, recomendamos el artículo de Leila Al-Shami en Lundi Matin: autonomies.org
[6] Los alauitas son musulmanes y pertenecen a la rama chiíta, en lugar de la suní. La familia Assad es alauita, al igual que muchas figuras de alto rango del régimen, lo que ha generado mucho resentimiento a lo largo de décadas.
[7] Para quienes deseen saber más sobre el funcionamiento interno de las DAANES, recomendamos el dossier «Más allá del frente: la construcción del sistema democrático en el norte y el este de Siria», del Centro de Información de Rojava (RIC), publicado en 2019. rojavainformationcenter.org
[8] El PKK, Partido de los Trabajadores Kurdos, se formó en Turquía a finales de los años 70 bajo el liderazgo de Abdullah Öcalan, llevó a cabo sus primeras acciones a mediados de los 80 y soportó una dura guerra en los 90. Ha logrado mantenerse activo durante décadas a pesar de graves reveses, incluido el encarcelamiento de su líder en 1999.
[9] Los compañeros que escriben para Crimthinc han realizado un análisis exhaustivo en «Making sense of the PKK self-dissolution» (Entender la autodisolución del PKK), que explica la amplia gama de condiciones que condujeron a dicha situación. crimethinc.com
[10] A las masacres de alauitas en la costa en marzo les siguieron más masacres contra la población drusa en abril. El pueblo druso es un grupo etnoreligioso de habla árabe que tiene su origen en el chiismo ismaelita del siglo XI, con poblaciones importantes en Siria, Líbano e Israel, además de grupos más pequeños en Jordania.





La otra vertiente de nuestra labor memorialista se basa en la recuperación de la memoria sociopolítica de nuestra militancia, de nuestro universo organizativo (sindicatos, grupos de afinidad, Mujeres Libres, comités de defensa, cooperativas, escuelas, grupos excursionistas, teatrales, publicaciones periódicas, editoriales…) y de la alternativa socioeconómica que el anarcosindicalismo convino en llamar comunismo libertario.
eníamos de mundos diferentes» (1956) – Rudolf Rocker
Esta armonía que presidía nuestra vida en común no evitaba, afortunadamente, los puntos de desacuerdo. Su inteligencia la llevó a formarse una opinión propia sobre todo y a ser capaz de argumentar con gran habilidad. Cuando a veces nos enzarzábamos en una discusión acalorada, me decía llena de alegría: «Somos una pareja única». […]
La historiografía ha profundizado más en la organización Mujeres Libres y en su revista homónima4. Sin embargo, se conoce menos la biografía de sus fundadoras, de la escritora Mercedes Comaposada y de la poeta y escritora Lucía Sánchez Saornil. De la primera todavía se tiene que escribir su biografía, de la segunda gracias a este espléndido trabajo se cubre el vacío historiográfico que todavía existía. Sin embargo, es necesario recordar la aproximación biográfica, realizada anteriormente por la militante y estudiosa del movimiento anarquista Antonia Fontanillas, basada fundamentalmente en testimonios orales, en dónde se añadía una selección de sus artículos publicados en los años treinta5.
En 1916, con veinte años, había empezado a trabajar en la Compañía Telefónica de Madrid, símbolo de la modernidad y de las nuevas tecnologías. Era una profesión abierta a las mujeres de la clase media, a las “señoritas” y las trabajadoras tenían que vestirse de forma presentable. Según la autora, la encargada le había llamado la atención por no llevar sombrero. El trabajo era duro, sin interrupciones, sin descanso dominical y realizado con una rígida disciplina. Para mejorar las condiciones de trabajo se realizó una reunión sindical en el año 1919, impulsada por los trabajadores telegrafistas varones. Fue la única mujer presente en una reunión de 500 asistentes. A diferencia de otras ciudades las telefonistas madrileñas no se sumaron a la huelga nacional. El dictador Primo de Rivera concedió en monopolio la Compañía Telefónica Nacional de España a la estadunidense International Telephone and Telegraphic (ITT) en 1924, lo que repercutió directamente en el trabajo de las telefonistas. Como explicaba el trabajo de Cristina Borderías7, se hicieron cursos para racionalizar el trabajo e imponer el taylorismo. Cada fase del trabajo –respuesta, diálogo con cliente, establecimiento de conexión- venía controlado por cronómetro, los tiempos venían predefinidos por los técnicos estadunidenses. El resultado repercutía en el salario y las posibilidades de hacer carrera. No se podía alzar la voz, no se podía llegar con retraso, estableciéndose castigos para la trabajadora que osara hacerlo. La sustitución del personal masculino por el femenino era un emblema de modernización y así se presentaba por la nueva compañía. Aunque el salario femenino era la mitad del masculino. A finales de 1926 la red telefónica pasó del sistema manual al automatizado. Se tuvo que preparar al personal con cursos especiales. El ritmo se intensificó y también los castigos. Llegar dos minutos tarde al trabajo significaba dos horas más de trabajo. Las trabajadoras con una edad avanzada no pudieron reciclarse y se produjeron muchos despidos. Se extendió el descontento entre el personal y empezaron las protestas. Las que se significaron fueron despedidas o transferidas a otra ciudad. Lucía fue enviada a trabajar a Valencia en 1927 y finalmente despedida en 1931. Con la proclamación de la República, la CNT promovió una importante huelga de la Telefónica a nivel nacional durante el verano de 1931. El conflicto se transformó en un enfrentamiento entre la CNT y el Gobierno republicano, que se situó abiertamente en defensa de la empresa y clausuró los locales del Sindicato deteniendo a sus militantes. Lucía participó en las protestas siendo detenida en Madrid. La huelga no tuvo el resultado positivo que se esperaba. Nuestra protagonista, como otros trabajadores huelguistas, no fue readmitida hasta 1936 con el inicio de la guerra civil.
Sus escritos eran agudos y críticos, encarando la defensa del trabajo asalariado femenino en igualdad de condiciones con el masculino y tutelado por las organizaciones de clase. Rechazaba el discurso de la inferioridad de la mujer como explicación para mantener la subordinación femenina. También criticaba la teoría de la diferenciación sexual del médico Gregorio Marañón, en boga en los años treinta, como un determinismo biológico, que tenía como objetivo exaltar la maternidad. Lucía destacó por su manera original de defender la liberación femenina conjuntamente con el anarquismo. Para ella la emancipación de las mujeres sólo se podría hacer realidad a través un proceso de autodeterminación y de transformación social. Por ello defendió la total autonomía femenina, denunciando el sexismo de los compañeros varones. Impulsó, con la ayuda de Mercedes Comaposada, un órgano de prensa femenino independiente, la revista “Mujeres Libres”, escrita sólo por mujeres. La publicación, que vio luz el mes de mayo de 1936, estaba dirigida a aumentar la conciencia política y la instrucción de todas las mujeres españolas en general, no solamente anarquistas


Hoy, como en 1939, tras el criminal pacto entre Hitler-Stalin para repartirse Europa, las naciones hegemónicas se alían para dominar globalmente en su inapelable condición de superpotencias nucleares. Una estrategia cuyo último eslabón hasta ahora ha sido el atropello a la soberanía venezolana para extraditar por la fuerza al presidente fake de aquel país, Nicolás Maduro (la apoteosis puede ser la toma trumpista de Groenlandia y la recuperación de la Enmienda Platt contra Cuba). Pero la embestida es global, viene de más lejos y de otro continente y con diferente protagonista. De cuando en 2014, el antiguo oficial de la KGB (la Gestapo de la antigua URSS), Vladimir Putin, investido con los máximos poderes de aquella democracia de oligarcas, intervino militarmente Crimea. Entonces los que pusieron aquella península del Mar Negro al servicio de Moscú fueron los «hombrecillos de verde», la imagen eufemística utilizada por el zar del Kremlin para nombrar a las tropas ocupantes. Este 2026, los sicarios que han perpetrado el secuestro del dirigente chavista han sido los comandos Delta Force del Pentágono. Dos planos-secuencia para una misma violación flagrante del derecho internacional. La primera, en la frontera este de Europa apenas provocó la crítica de la opinión pública occidental y de su clase política, que miró para otro lado, sobre todo en el entorno de la izquierda. La segunda en discordia no ha tenido una respuesta menos indecente: sumisión pública de las autoridades de Caracas a la bota yanqui (el ¡vivan las caenas! de Delcy Rodríguez en su toma de posesión como regente del protectorado trumpista), mientras se producía la repulsa de las cancillerías de medio mundo y de parte de su ciudadanía informada, sobre todo entre la izquierda. «Operaciones militares especiales», distantes en el tiempo y en el espacio, pero no muy distintas, que tendrían réplicas cada vez más sangrientas y crueles con la invasión de Ucrania por parte del ejército de la Federación Rusa en 2022 y el ataque revanchista y genocida del Israel de Netanyahu a Gaza durante 2024. Siempre bajo el mismo principio de trágica memoria iniciado con la tesis nazi del Lebensraum, la conquista de un espacio considerado vital sin reparar en medios. Es lo que Putin calificaba de «riesgo existencial» cuando sostuvo que «la caída de la URSS había sido la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX», y el imaginario con el que Trump forjó su proyecto para «volver a hacer América otra vez grande» (MAGA). El terraplanismo coronado: aquellos vientos auspiciaron estos lodos.
Kropotkin, una de las primeras celebridades del mundo en su época, fue admirado de igual modo, particularmente en Inglaterra, Canadá y Estados Unidos, por su labor de sabio y científico. Geógrafo, topógrafo, naturalista, zoólogo, matemático, sociólogo, viajero, explorador… Su original método, derivado del estudio de las ciencias naturales y de la ética, que, a lo largo de su vida, fue concibiendo para interpretar el mundo le otorgó una herramienta de análisis de la realidad social, donde toda conclusión filosófica y científica debe ser verificada en la práctica. Su amor por la Naturaleza le hizo respetar e incorporar a sus investigaciones a todas las formas de vida. Consideró a la especie humana como parte integrante de la Naturaleza, y a las actividades que realizamos, como funciones naturales. Fundó una filosofía sintética que abarcara todos los hechos de la naturaleza, incluida la vida de las sociedades humanas y sus problemas económicos y morales. En opinión de Murray Bookchin, el historiador e investigador ecologista, la aportación pionera a la ecología social de Kropotkin «iba a enriquecer el anarquismo con un acervo de tradiciones históricas, una visión sorprendentemente pragmática de las alternativas tecnológicas y sociales que ofrece este ideal, y un enfoque creativo inspirado principalmente en los escritos de Robert Owen y de Charles Fourier».
Los capítulos se presentan siguiendo la cronología y no se ciñe al siglo XIX, sino que toma impulso en tiempos anteriores, los siglos XVII y XVIII, de los que traza una muy interesante genealogía. Así pues, el repaso pormenorizado comienza hurgando en los orígenes e implantación de la lengua rusa, y los primeros textos que narraban y cantaban las leyendas fundadoras del «alma rusa», que eran recopiladas por folcloristas y otros investigadores; la presentación se detiene con detalle en la Edad Media. El peso del nacimiento de la Iglesia ortodoxa y su estrecha unión con el poder de los zares: Pedro I y Catalina II, supuso innumerables cortapisas literarias y culturales. Tras la creciente implantación de una oposición con tendencias liberales, los decembristas, se inicia el desfile de figuras literarias legendarias.
Kropotkin apunta sutilmente que Gorki es el último eslabón de esa cadena de genios del dolor y la amargura. El pesimismo eslavo y la angustia humana parecen concluir con Tolstói y Dostoievski. Ciertamente, Gorki era un apasionado de la naturaleza libre en el ser humano. Ese era su ideario y el de sus vagabundos, sus harapientos mendigos, los últimos rebeldes contra la civilización. Para Gorki, la belleza estaba lejos de las convenciones sociales, del vestir bien, de la moral burguesa, porque la auténtica belleza residía en las cualidades primarias humanas, en las no adquiridas. La dignidad estaba en esos seres que la sociedad consideraba innobles. Sus personajes sufrían dolor pero no lloraban. La plasticidad de las descripciones de Gorki sobre la naturaleza nos siguen conmoviendo: «Los libros caían sobre la tierra como copos de nieve, pero su efecto era como chispas de fuego» diría sobre la literatura de su país. Kropotkin también alude a este lirismo. Cita a Malva, cuento pionero feminista escrito en 1897, que produjo gran escándalo por la libertad que desprendía su personaje femenino. El relato arranca así: «El mar reía. Estremeciéndose al sentir el soplo ligero del viento cálido, y se cubría de leves arrugas que reflejaban el sol deslumbrante, riéndose con sus miles de risas plateadas al mirarse en el cielo azul». Y termina: «las olas sonaban alegres, el sol brillaba, el mar reía»… Fue Emma Goldman quien introdujo y tradujo del ruso los primeros cuentos de vagabundos de Gorki en Estados Unidos. Los publicó en su revista Mother Earth, a partir de 1906. En el libro de Gorki, Cuentos de rebeldes y vagabundos, se recoge un artículo de Pío Baroja, entusiasta de su obra y personajes.
